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Fidel. El legado

Esta fue mi intervención en el encuentro con los estudiantes del diplomado de dirección política en ocasión del primer aniversario de la desaparición física del Comandante en Jefe y líder de la Revolución cubana, compañero Fidel Castro Ruz

Como ocurre con los hombres que han prestado un gran servicio a la humanidad, el tiempo que sigue al momento de su deceso es tiempo de recordación reflexiva, de reconstrucción de su ideario, de crecimiento sostenido de su legado. Así vive el Comandante en Jefe sus primeros doce meses de inmortalidad, en el pensamiento, la voz, el texto, las imágenes de los que le amaron y también- luz que hace sombras- de los que no le amaron. Este primer año posterior al 25 de noviembre del 2016 no es otra cosa que una premonición de los años futuros, cuando la figura del héroe, el pensador, el estratega, el estadista, el comunista, el hombre, el personaje de muchas miradas se continúe expandiendo en la galaxia de los siglos de como un Big Bang, como un brote que da paso a una selva, rehaciéndose interminablemente su legado.

Para de algún modo aproximarse metodológicamente al estudio de la obra de Fidel Castro pretendo resaltar siete puntos de partida. No son obviamente los únicos, pero al menos sirven para establecer un estudio fecundo del pensamiento y de la acción del gigante. Parafraseando la máxima marxista: sin teoría fidelista no hay acción fidelista, entendiendo a revolución y fidelismo como sinónimos en el sentido dialéctico, transformador, rebelde, humanista lo cual hace casi imposible separar en el líder la acción y el pensamiento, mas bien se ven como una unidad compleja. Estas siete líneas de análisis son:

La arquitectura axiológica humanista de Fidel.
La relación Fidel- Pueblo.
Fidel y la sociedad como sistema.
Comprensión de la política para la emancipación.
Fidel y la visión de la historia
Los ideales rearmados.
El partido comunista de Cuba. Obra de Fidel.

Cada uno de estos temas valen un libro, un examen interminable, pero obviamente en los límites y fines de una intervención en tan limitado tiempo tan solo se pueden presentar así como se anuncia la existencia de un mundo infinito, al que debemos llegar como una condición indispensable de compromiso público con la teoría y práctica por ese mundo mejor posible, es decir un mundo verdaderamente habitable. Digamos que esta propuesta se alinea no con un sedimento, sino como un desafío. No como un anclaje sino como una inquietante realidad de sistemático cuestionamiento. Por otro lado los límites entre un contenido y otro se difuminan, porque la realidad no separa las cosas, en la realidad ello se expresa como un todo, por tanto la separación es tan solo para el estudio, para el análisis.

En esta intervención solo nos referiremos brevemente a la arquitectura axiológica de Fidel Castro. Esta es un formidable edificio de valores humanistas conformados desde su infancia, en los años primogénitos de la familia y las relaciones con los desposeídos. Un proceso de edificación que se hizo firme en la vida estudiantil, en sus años breves como abogado profesional, pero sobre todo en la interacción de la lucha revolucionaria. Es ese conjunto de valores lo que distingue a Fidel de su condición de clase social originaria, lo que le permite germinar como líder y las señales lumínicas para que el pueblo lo identificara como tal.

Los valores humanistas de Fidel son consecuentes con la herencia que llega de la Fe cristiana pero trasciende y supera ese ámbito al mezclarse con los componentes de la ética martiana, del natural estado de la cultura familiar campesina, que es un conjunto de normas éticas reunidas alrededor del término decencia, práctica establecida entre los humildes del campo, cultivada por la familia de Biran aun cuando son los dueños.

Más tarde la formación marxista aporta argumentos a esos valores solidificados en la personalidad del patriota. La solidaridad, el altruismo, la responsabilidad, la dedicación al trabajo, el patriotismo, la bondad y un valor complejo porque en él se concentran muchos de los otros pero con una carga de cultura, interpretación de la historia y nacionalismo revolucionario para distinguirlo del chovinismo, o de su versión burguesa radicada en el liberalismo, y es el antiimperialismo de Fidel, similar al de Martí, de quien quizás obtuvo sus bases teóricas.

Estos son tan solo algunos de esos valores resultantes del proceso formativo en la vida del guerrillero. La huella de esos valores son perfectamente visibles en el anecdotario, en la biografía, en la memoria de los que lo conocieron. Por cierto todos los cubanos de las generaciones que acompañamos su vida activa como estadista, tenemos la sensación de haber intercambiado personalmente a él, tal de firme es la alianza del hombre/comandante con el pueblo.

Pero también se puede encontrar profundas evidencias de esos valores en la Revolución que él lideró: La justicia social como núcleo interno del sistema, las sistemáticas reconfiguraciones en lo económico, en lo social, en lo político dentro de la Cuba posterior al 1959 para aproximarse lo más posible al ideal de la equidad. La línea de acción establecida por el Programa del Moncada está signado por un profundísimo sentido de valores humanistas revolucionarios, basta ver como los problemas allí identificados: el problema de la tierra, el de la vivienda, se desprenden de sus componentes económicos para concentrarse en la calidad de vida del ser humano, en el campo, en la ciudad, en la dignidad de cada persona, o en la definición de “pueblo” que da el joven rebelde en ese documento.

El otro documento donde los valores son protagonísta es el Concepto de Revolución expresado por Fidel donde asegura que Revolución es: “defender valores en los que se cree, al precio de cualquier sacrificio…Altruismo, modestia, desinterés.. No violar principios éticos”. Por otro lado o mejor por muchísimos lados sus valores se expresan en los caminos del internacionalismo, desde Argelia hasta los más de un centenar de naciones del mundo donde hoy hay trabajadores de la salud cubana o de otras esferas de la actividad, con hitos formidables como el del Ébola o la fundación de la Escuela Latinoamericana de Medicina, y de las misiones libertadoras en tres continentes de las cuales la guerra en la República Popular de Angola es la más recordada.

Uno de los aportes fundamentales a la axiología en Fidel está la confirmación de que no se puede despojar la política de los valores, que ninguna alternativa política es más importante que la vida de un ser humano, que el político, es decir la persona que profesionalmente ejerce la labor política en la sociedad tiene que estar dotada de un sólido conjunto de valores del humanismo revolucionario.
Digamos que si el socialismo no puede existir sin esos valores que engrandecen a los seres humanos, Fidel dentro del modelo socialista cubano representa los asideros que permiten sostener la esencia del proyecto nacional. No es justo además adjudicar las disfuncionalidades actuales del sistema a las decisiones del pasado, en los tiempos cuando Fidel estaba al frente de la Revolución, y no es por negar las responsabilidades que el ejercicio de la dirección política, entre las que está asumir los aciertos y los errores, tenemos los que una vez fuimos cuadros en cualquiera de los niveles de la sociedad, sino porque el cúmulo de factores que confluyen en la suerte final de una línea de acción en el caso de un país es amplio por quienes actúan en él y por las contradicciones que el contexto histórico genera. Fidel sabía eso, pero nadie fue más duro con él en la crítica a la práctica de gobierno que él mismo, lo cual le aporta mucho de esa distinción axiológica de la que hablamos aquí.

Muy llamativo es en que se habla de un ser de carne y huesos, imperfecto en su humanidad, visible, fotografiable, abordable, un ser humano establecido como paradigma. Porque en cuestión de valores y de guías, la humanidad -Cuba no es la excepción- está abarrotada de iluminados y gurúes, pero en su inmensa mayoría pertenecen al mundo de lo esotérico de la santidad y otras congregaciones de deidades expuestas en altares, panteones o místicos legendarios quienes nos llegan en la incertidumbre de la historia o del tiempo; en cambio Fidel es reconocible, sin misticismos ni magias, una persona en la cual cabemos todas las personas del archipiélago al tiempo que él alcanza a desplegarse o multiplicarse en la extensión popular, como si en la repartición de su legado, cada cubano hubiese ganado con Fidel los valores revolucionarios que le sirven para conjugar su vida con el fulgor de una estrella.

Marxismo ¿si o no?

Cuando salí del Pabellón Cuba, las preguntas que traía se trastocaron ante la visión de la Rampa luminosa en la tarde de ferbrero ¿Qué tenían en común con Carlos Marx, y con el Marxismo esas personas conectadas a la Wifi, o mis compañeros de carrera tras el P1, o aquellos aficionados al helado quienes circundaban Coppelia en la habitual y extensa cola? Semejante intríngulis nació del motivador encuentro que tuvimos en el programa Dialogar Dialogar que organiza cada mes el Dr. Elier Ramirez Cañedo y que en esta ocasión se involucró en el tema: Problemas de la enseñanza y divulgación del marxismo en Cuba.

¿De qué marxismo hablamos allí? Del llamado originario, que para muchos incluye además de las obras de Carlos Marx y Federico Engels a V.I. Lenin, a los que se les incorporan las aportaciones de otros pensadores: Mariátegui, Gramsci, Rosa Luxemburgo, Trotski. Algunos de ellos han sido considerados injustamente como actores de reparto, pero como bien asegura la Dra. Natacha Gómez Vásquez ninguno es menor que otro, cada uno hizo sus aportes. Así ocurre con los filósofos marxistas de nuestro tiempo, contribuyen y actualizan el marxismo permitiéndole respirar y comprender la sociedad actual. Del que según la palabra del DrC. Felipe J Pérez Cruz es primero que ciencia, una ideología de profundo sentido ético.

¿Cómo entendemos el marxismo en Cuba?, ¿cómo la filosofía oficial de la Revolución? ¿Cómo una obligatoria interpretación del mundo para aquellos que se precien de ser de la vanguardia intelectual y política?, ¿Cómo una condición excluyente para ser revolucionario? El dilema no es ni fútil, ni sencillo. Claro que ya sabemos hoy que no se necesita considerarse marxista para ser revolucionario, es decir se puede desconocer la teoría marxista y en cambio ser un luchador por la emancipación y un activo combatiente antimperialista. El Partido Comunista de Cuba es un partido marxista, pero no en el sentido clásico, del socialismo europeo o asiático, sino que esa base del pensamiento está por esencia integrado, además de los clásicos antes mencionados, por representantes de la cultura y el pensamiento filosófico cubano, desde Varela a Fidel, pasando por Martí, Varona, Mella, la generación del 30, Ernesto Guevara, Carlos Rafael Rodríguez, Armando Hart y muchos otros. A decir de Mariátegui, “ni calco ni copia, sino creación heroica”.

 

Por otro lado no se puede desconocer el contexto: Cuba, en el centro del mundo occidental, con todo lo que eso entraña, en lo político, ideológico y cultural, construye una sociedad cuyas bases se asientan en la filosofía de “aquel alemán” y su imprescindible compañero. Tal osadía- también se le puede llamar locura- es en sí mismo un formidable desafío, solo posible en un pueblo como este. De manera que el tema, viéndolo en ese contexto resulta un exotismo. De todo ello queda muy claro que en Cuba es posible ser patriota sin ser marxista, pero de ningún modo se puede ser marxista sin ser patriota.

Desde muy temprano comenzaron en la Revolución los antagonismos sobre el tema. La naciente sociedad se encontró con cincuenta años de satanización propagandística anticomunista que pintaban a Marx, Engels y todos los que le continuaron, como hijos de Belcebú y a quienes le seguían, como sujetos fundamentalistas y antropófagos. La realidad vivida en la obra de la naciente revolución fue quien abrió al marxismo las puertas de las casas y de las gentes. La justicia social, la dignidad restablecida de los humildes, el protagonismo de los héroes de cuatro guerras, y la obtusa, agresiva e injusta respuesta imperial a la naciente rebelión, pusieron al pueblo ante la única disyuntiva posible, el socialismo.

Once lustros después estamos discutiendo todavía sobre el tema. En todos estos años han sido muchos los aciertos y también muchos los errores en la enseñanza y divulgación del marxismo, pero como dijo el joven profesor Yosvani Montero “ningún error es más grande que la obra en su totalidad” errores metodológicos, organizativos, bibliográficos, y según el profesor Esteban Morales, también errores políticos.

Para no pocos docentes- recuerdo algunos de ellos de mi época de estudiante- era mejor el adoctrinamiento a pulso, y que no hubiera en clase dudas, sospechas y debates, lo que contradice a la teoría marxista: cuestionadora, en constante construcción y altamente cinética. El profesor que no genere debate en el aula está apagado y debería cambiar su método o su oficio. Lo mismo que el político. El profesor Luis Suarez llamó la atención en el encuentro que si bien en los primeros años de la revolución, los dirigentes y cuadros históricos iban en sus discursos al marxismo, los actuales parecen preferir no citarlo. Lo cierto es que la ausencia de debate en las aulas es preocupante y pernicioso, así como la metodología “verticalizante y escolástica”. También lo es el distanciamiento del discurso político del marxismo.

Lamentablemente mucho del rechazo que genera en el aula los temas de filosofía marxista tienen su causa en la petulancia de la superioridad absoluta sobre otras formas del pensamiento o porque se enseña como algo acabado, del pasado, inmóvil, cuando es dialéctico, actual y en relación directa con la práctica.

Surge de inmediato una cuestión, ¿Es imprescindible entonces la enseñanza del marxismo en Cuba? Claro que lo es, pero no como un recurso proselitista para captar adeptos fieles, o como filtro para sesgar a los “paganos”, sino como ciencia y como método, como arma y como recurso para interpretar el mundo y sobre todo, transfórmalo, como aventura formidable de jóvenes que apenas tenían 30 años cuando lanzaron al mundo ese texto formidable y redentor que es el Manifiesto Comunista.

La Dra. Gómez Velázquez asegura que hay personas de profesión marxista, pero sin vocación marxista. Junto a ellos los que, enclaustrados en una filosofía academicista, acusan de vulgar cualquier aterrizaje de la teoría al espacio de la vida real, de la gente común. Estos “monjes de clausura”, se olvidan que las obras de los clásicos y los que le continuaron son armas imprescindibles para comprender la vida y modelar al sujeto que ha de transformar al mundo. Ciertamente la teoría marxista fue interpretada en muchos y variados enfoques, a la medida o desmedida de traductores, políticos o académicos fundamentalistas. Muchas de esas interpretaciones han creado más confusión y como alerta la Dra. Gómez Velázquez los debates acerca de un marxismo irreal, aleja a los verdaderos interesados.

Para evitar distorsiones y sobre todo para poder comprenderlo en toda su magnitud se debe interpretar al marxismo como una cultura. Justo sobre ese enfoque la Dra.C Olga Fernández aseguraba con toda razón que hay que enseñarlo desde lo cultural. Una “cultura del combate” insistía la profesora. Esa “espiritualidad cognitiva” merece mejor difusión, mejores abrevaderos informativos para los jóvenes, los estudiantes. Esa filosofía redentora, que nos permite enfrentar con éxito los efectos del consumo y de la barbarie, la “atroz anticultura”; esa comprensión que se ajusta a toda forma de resistencia; según la profesora Fernández “inclusiva, dialógica, transformadora para las masas” merece caminos más despejados en su tránsito pedagógico y cultivador.

 

Recuerdo una excelente biografía mínima de Marx, Moro el gran aguafiestas cuya autora Paquita de Armas asistió al debate, esa biografía me rescató del marxismo escolástico y cuadripléjico que recibía entonces. Ese recuerdo personal conduce a uno de los caminos expuestos en el intercambio: llegar al marxismo a través del personaje de Carlos, el nacido en Traveris, el esposo de Jenny, el amigo de Engels, como se puede llegar mucho más rápido a la cultura martiana con la amistad de José Julián. El papel del maestro de historia y de la historia misma es fundamental para la enseñanza del marxismo. Historia y filosofía no se pueden separar, ni desde lo metodológico, ni desde lo docente. La historia nos aporta a héroes reales, hombres y mujeres marxistas quienes contenían los valores y el conocimiento así como el ejemplo personal de sus vidas, esto quiere decir que Ernesto Guevara “nos conduce desde la belleza y de la ética diaria y de la moralidad de resistir” todo lo cual es parte de la cultura marxista, tal y como lo expresó en el debate el Dr.C Felipe Pérez Cruz.

Pérez Cruz también aseguró lo importante que resulta para los estudiantes ver el marxismo como lo que es: una maravillosa perspectiva de justicia para el mundo, “somos del Caribe, y hemos de enseñar el marxismo como caribeños, no como alemanes” afirmó el docente. Esa idea me vuelve a la reflexión sobre la geopolítica y la contradicción: esta nación del tercer mundo, en el corazón mismo de la cultura occidental, liberal, capitalista, sigue resistiendo a años de ataques y mantiene vida en el ideal del humanismo, de la ética en favor de los humildes, de los desposeídos. Así me devuelve la imagen de la Rampa luminosa en la tarde de febrero, con toda la gente que enfrenta la vida en medio del asedio del consumo y de la barbarie; todos, poniendo algo de si para sostener y sostenerse en una sociedad redentora, y a la vez imperfecta que no esperó a que todos los proletarios del mundo se unieran, y se lanzó por su cuenta y riesgo al asalto del cielo.

Juramento por la vida

A veces se siente el movimiento del planeta, no el suave giro sobre su programada ruta celestial en torno al sol, sino el estremecimiento convulso de un destino azaroso. A veces se percibe que la más compleja combinación biológica: el cerebro humano, contiene en igual escala, la capacidad de crear y la de destruir. A veces pareciera que el lado abrasivo de la humanidad, consigue derrotar el potencial fundador, y el planeta tiembla presintiendo el fin.
Hay quien lo explica como una lucha entre diablos y dioses o entre energías contrapuestas. Los creadores del circo manipulador lo explican con productos culturales de dominación, atiborrados de personajes imposibles: Batman, Superman o el Capitán América, quienes se enfrentan a terribles sujetos tercermundistas que quieren acabar con la humanidad. Aunque no provienen del Sur, los terribles sujetos existen, las energías enfrentadas también, y los demonios de colas puntiagudas andan por todos lados. Son el capitalismo, el Mercado, el egoísmo, la ética del despojo.
Sobran ejemplos. En América Latina el narco poder, asesina a diario, de la manera más brutal, a cientos de personas; las pandillas y las maras son como plagas en las ciudades; también lo son los políticos que se inventan una democracia a su servicio particular. Las desigualdades entre ricos y pobres son cada vez mayores; mientras que los movimientos sociales, indigenistas, o campesinos, son perseguidos y sus líderes asesinados por sicarios al servicio de los terratenientes. En las naciones donde triunfan los proyectos de izquierda y se establecen políticas en favor de los pueblos, el capital arma una guerra sucia, brutal, sistemática, mediática, de arbitraria legalidad y muchas veces termina por ahogar las experiencias revolucionarias y traer nuevamente el Mercado al poder. Los que resisten son cercados, perseguidos, satanizados.
Europa se estremece cada día por el ascenso de los movimientos de extrema derecha, hijos del fascismo que ya una vez asoló esas tierras, la socialdemocracia roída por su esencia inútil, egoísta e hipócrita es incapaz de detener la resurrección del odio. Las oleadas de emigrantes, son la respuesta de los pueblos africanos a siglos de expoliación. Los que llegan a las costas de Europa, cruzando el mediterráneo en riesgosas travesías, con tantos naufragios que un día ese mar será considerado el mar de los muertos, van a rescatar lo que los colonialistas blancos les han robado: los tesoros que muestras en sus palacios, las piedras preciosas de sus coronas reales, los minerales raros con los que fabrican artefactos electrónicos y sus bienes de consumo.
En Estados Unidos triunfa el candidato más bestial. No es esta vez el tradicional representante de turno, es un poderoso gritón alzado en su pirámide de riquezas. La campaña política estuvo llena de bajezas y los ciudadanos de esa nación debieron escoger, entre una mentirosa que apoyaba el terrorismo y tenía un discurso tradicionalmente engañoso, y un sujeto malcarado, xenófobo, misógino, con los bolsillos llenos del dinero obtenido por la más descarnada plusvalía, y ¡oh asombro! son los agotados por la explotación quienes le apoyaron. Extraña democracia donde el esclavo hastiado alza al amo, el que triunfa es quien menos votos obtiene, y la mayoría prefiere quedarse en casa antes de ir al colegio electoral a decidirse entre dos opciones, tan nauseabunda una como la otra.
Son solo tres ejemplos pero no son los únicos. Si alguien cree que exagero lo invito a investigar, es justo no confiar en una sola opinión; hay que leer, estudiar, observar, analizar. Esa maravilla que tenemos dentro de la cabeza es justamente para ello. No tengo dudas de que, a una vuelta del tiempo, me dará la razón, sobre todo si el lado egoísta, esa “poderosa fuerza dominante” es contenida por los “valores en los que se cree” es decir por la ética humanista de los revolucionarios, a lo que se suma la inteligencia y la sed de conocimiento.
Como alertó Martí “es la hora de los hornos y no se ha de ver más que luz”. Hay que salvar a la humanidad y a la naturaleza sin la cual no podremos vivir, ambos comparten iguales amenazas: el capitalismo, el Mercado. En Cuba, la transición al socialismo transcurre en la lucha por el poder político entre una mayoría independentista contra una minoría que levanta las roídas banderas del reformismo, centrismo, anexionismo, variantes todas que tienen como denominador común el retorno al capitalismo y la pérdida de la soberanía. En este momento histórico, y ante el doloroso deceso del fundador de la revolución cubana, iremos en breve a firmar una suerte de juramento de lealtad a la patria, expresado por Fidel en ese texto esencial, sintético y total, conocido como el “Concepto de Revolución”. La ética que martiana, que el Comandante hizo suya y de toda su obra, cruza transversalmente el Concepto de Revolución y lo soporta como el eje sostiene a la columna.
Fidel muestra una vía para la defender la Nación emancipada: sobrevivir con nuestros propios medios, con nuestros propios esfuerzos. En el momento de la aceptación debemos comprender lo imprescindible de enfrentar esas “poderosas fuerzas” de las que habla el Comandante, dentro de nuestro país, porque el egoísmo, la corrupción, la vagancia, la conducta miserable de los que quieren llevar a Cuba al capitalismo, y construirse como nuevos burgueses, los que buscan medrar a costa de los demás, los pillos, burócratas y burladores que florecen por nuestras carencias y sobreviven por nuestra desidia, son más peligrosos que las amenazas grotescas de los extremistas gringos y solo serán conjuradas por la combatividad y la militancia activa de hacerlo todo bien.
Esas “poderosas fuerzas dominantes” incluso sobreviven dentro de nosotros mismos. Un espantajo interior que ha de ser reducido por los valores en los que creemos, como anuncia Fidel. Pero requiere rectitud y firmeza de principios pararse frente al espejo y “no llorarse las mentiras sino cantarse las verdades” para cambiar todo lo que debe ser cambiado en nuestra conducta como ciudadanos y como revolucionarios.
Comprender que “la modestia, el desinterés, el altruismo, solidaridad, el heroísmo, la honradez” componen la estructura básica de la ética revolucionaria, sin la cual no podríamos sostener la sociedad nueva. Ello implica no tomarse el rito del juramento al concepto de Revolución a la ligera, sino entenderlo como una reflexión profunda ante los restos, aún insepultos, del padre de la Revolución cubana. Significa tomar partido militante y activo en una contienda, en las que nos va en juego la vida.
En las palabras finales de Fidel al Congreso del Partido- hoy sabemos que fueron sus palabras de despedida- el Comandante en Jefe afirmó: “Quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A los hermanos de América Latina y el mundo, debemos transmitirle que el pueblo cubano vencerá” En el momento que firmemos el juramento de cumplir el Concepto de Revolución, estaremos ante la única opción posible para la sobrevivencia de Cuba y con ella aportar a la sobrevivencia del planeta estremecido: la opción de vencer.

Intelectuales revolucionarios hablan de Martí y Fidel (I Parte)

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La jornada vespertina del miércoles en el II Encuentro: Martí, Con Todos y para el Bien de Todos fue una conmoción sostenida, el hálito compartido por los cómplices de una aventura común, tremenda, histórica. Fue una avalancha de ideas que ingresaban directas en las venas, como irrumpe la sangre en las corrientes del cuerpo: roja, cálida, nutricia. Fue un turbión del pensamiento, desde la mesa, al auditorio fascinado.

Espectadores de los cinco continentes, unidos a un centenar de estudiantes, todos en una sala que resultó pequeña para tantos que fuimos a escuchar a ese panel de intelectuales de la estatura de Frei Betto, Ignacio Ramonet, Atilio Borón, Katiuska Blanco, Abel Prieto y el expresidente de la UNESCO Federico Mayor, quienes disertaron sobre dos árboles que crecen interminables en el tiempo: José Martí y Fidel Castro.

Le di albedrío a los dedos encargados de tomar los apuntes, los dejé correr a toda prisa por el teclado silencioso para evitar que se quedara fuera una palabra. Por supuesto la voz es más rápida que el gesto y no todo se pudo apuntar. Aun así conseguí unas notas para compartir, porque sería pecado dejar esas ideas en la jaula del ordenador sin que pudieran contribuir a alimentar el necesario consenso, y dar valor a la utilidad de la virtud.
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Ignacio Ramonet.

Comienza el intelectual contando como, en su adolescencia, supo de Fidel. Desde mi adolescencia fui fidelista. Leía en las páginas de Bohemia la gesta épica de Fidel Castro. Cuando otros adolescentes tenían como héroes identificatorio a personajes del cine, el mío era Fidel Castro. Cuando lo conocí personalmente me impactó.
Fidel tenía ideas a borbotones, analizaba las crisis internacionales, con ideas que eran de un atrevimiento tremendo, que ponían de manifiesto esas cualidades que muchos biógrafos han identificado en él: Su sentido de la estrategia, su sentido de la situación y la capacidad de análisis. Todo lo cual hacían de él un estadista fascinante.

Fidel pertenece a una generación de insurgentes míticos que persiguiendo  un ideal de justicia, se lanzaron en los años cincuenta a la acción política con la ilusión y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades, marcado por  el comienzo de la Guerra Fría.  Fidel es una de las personalidades históricas mundiales más significativas de la historia de la segunda mitad del siglo XX y lo sigue siendo hoy día, cuando va ya a sus primeros noventa años. Fidel Castro tiene un lugar reservado en el panteón mundial consagrado a los dirigentes que más lucharon por la justicia social y que más solidaridad derrocharon en favor de los oprimidos de la tierra.

En la intimidad Fidel es un hombre muy educado martiano en su comportamiento cotidiano, es un hombre que escucha con atención, tiene modales y gestos de una cortesía de antaño, es todo un caballero, como martiano es un humanista. Tiene un alto sentido del pundonor. Vive de manera espartana, comida frugal, modo de vida de monje soldado. Cuando trabajé por tres años con él, mientras hacía el libro Cien Horas con Fidel su jornada de trabajo terminaba cuando el día despuntaba. Era un hombre incansable, viajes, desplazamientos, reuniones, se encadenaban sin tregua. Sus jóvenes ayudantes se dormían de pie, incapaces de seguir ese ritmo de Fidel, que tenía en esa época ochenta años.
Ramonet narra que Fidel actúa en permanencia como un jefe de estado mayor en campaña, reclama informes, resúmenes, estadísticas, resúmenes de transmisiones de televisión o de radio, llamadas telefónicas; siempre alerta, siempre en acción, siempre a la cabeza de un pequeño comando de colaboradores, pensando lo inimaginable. imaginando lo inimaginable.

Fidel, como los grandes hombres -explica el escritor- como Martí, una vez decidido de un proyecto, una vez que lo ha calibrado, que lo ha canalizado, ningún obstáculo detiene a Fidel. Su entusiasmo arrastra la adhesión, levanta las voluntades, sus ideas se ven materializadas, transformadas en acontecimientos, transformando una sociedad. No se detiene ante nada. Fidel dice, “no hay nada en el mundo con más energía que una idea. Lo que más mueve el mundo son las ideas” Su capacidad retórica y su oratoria es prodigiosa, hablo de sus conversaciones, Fidel es un torrente de palabras que acompaña con la prodigiosa gestualidad de sus manos. Le gusta la precisión, con Fidel nada de aproximaciones, con él todo es exacto, todo se encadena.

Su memoria es portentosa, de una precisión insólita, quirúrgica. Su lógica de pensamiento es arborescente, todo se encadena, todo tiene que ver con todo, según su inmensa cultura. Fidel hace digresiones constantes, paréntesis, evoca temas paralelos, y otro y otro, parece alejarse del tema central, pero luego desanda lo andando, y vuelve al tema principal con total soltura y retoma de nuevo el hilo. Cuando hice el libro con él, nunca puso límites al debate. Como intelectual que es no le teme al debate. Siempre está dispuesto a debatir, es un polemista temible, al que solo le repugna la mala fe y el odio.

Seguidamente Ramonet rememora el encuentro con Fidel el 10 de febrero del 2012, a raíz de la Feria del Libro de la Habana, en aquel momento, los más de cincuenta intelectuales y el Comandante, dialogaron por más de nueve y debatieron los temas más diversos. Sobre ese encuentro apunta Ramonet: A los ochenta y seis años de edad conservaba intacta una vivacidad de espíritu y su curiosidad mental extraordinaria, intercambió ideas, propuso temas, proyectos, él mismo proyectándose al futuro, preocupado por la situación del mundo. Cuando lo vi, hace un año, conserva su espectacular entusiasmo de siempre.

Seguidamente Ramonet recuerda de las ideas que sobre Martí le comentó en diferentes momentos el Comandante en Jefe: Desde su adolescencia, para Fidel, Martí es una referencia espiritual y ético. Cuando nace, han transcurrido 28 años de la muerte de Martí es un espacio muy corto. Su muerte está muy presente en el entorno intelectual del joven Fidel. Según cuenta él mismo, cuando se inicia la Guerra de la Independencia Martí tenía 15 años, le cuenta que Martí era hijo de un militar español. En el asalto al Moncada había muchos hijos de españoles y especialmente de gallegos. Abel Santamaría era hijo de gallego. También Frank y Josue País. En nuestro proceso revolucionario se destacaron muchos  hijos de gallegos o de españoles, como Camilo Cienfuegos.

El periodísta español continúa recordando las palabras de Fidel sobre Martí. Martí no participa en la primera guerra. Cuando se inicia la guerra de los Diez Años no tenía todavía 16 años tenía un talento singular, y lo condenan a grillete, Martí era un milagro de hombre. Analiza las contradicciones de la época en los en ensayos: El Presidio Político en Cuba y Alegato a la República Española. Los escribe a los 16 y a los 17 años.  Era un joven increíble. Ramonet concluye la idea expresando que José Martí era como un Mozart de la política.

Ramonet pregunta a Fidel por la admiración que siente por el Héroe Nacional cubano y El comandante le asegura que Martí tuvo el más grande de los méritos: la unidad de los veteranos de la guerra. No había nada más difícil que unir a aquellos veteranos. Martí decide unirlos a todos, ese fue su mayor mérito, él que solo tenía 25 años y era un intelectual que residía en España. Martí, dice Fidel, tiene una doctrina, desarrolla la filosofía de la independencia. Es el teórico de la independencia. Habló sobre el odio, No albergaba odio hacia el español. Su mayor mérito es que reúne generales famosísimo, tenía tremendo carácter.

El también escritor cuenta como Fidel hablaba de la obra del Maestro. Martí recorrió América Latina. Escribe y trabaja mucho, cuando estaba por comenzar la guerra le capturan las armas, pero no suspende la decisión de comenzar la lucha. Recaudó unos pocos fondos y se va a Santo Domingo, hace un manifiesto, se monta en un barco alemán y logra llegar a Cuba en un bote con algunos compañeros, desembarca en una situación muy difícil.

Martí había conseguido organizar algunos combatientes cuando él llega a Cuba, en una noche complicada como haría muchos años después Fidel en el Granma. Cuando Martí llega y se reúne con Maceo este tenía miles de hombres a caballo. Fue una guerra de guerrilla Entre 1868 y 1898 Los cubanos se enfrentaban a más de 300 000 soldados españoles. Esa guerra fue el Viet Nam del siglo XIX, era una guerra irregular.
Ramonet cuenta las diferencias tenía la estrategia del Ejército Rebelde en la guerra de liberación de 1959 y la contienda por la independencia, tal como se la explica Fidel. los Rebeldes no aplicaron la tea incendiaria, como hicieron los mambises, por el contrario conservaron los centrales, no había que quemar los centrales azucareros les cobraron impuestos, con ese dinero ayudaron a financiar la guerra de liberación. Cuando triunfó la guerra tenían como ocho millones de pesos.

El ex director de Le Monde Diplomatique le pregunta sobre el hecho de si Martí, siendo un intelectual decidiese participar en la batalla, le dio inspiración personal y Fidel le comenta: Que Martí participase en la batalla dio lugar a muchas discusiones, A los pocos días de salir del campamento de Maceo se produce un combate, no lejos de donde estaban Martí y Gómez. Por autoridad militar le dice -usted no participa en el combate, usted se queda aquí. Esa es una práctica de los militares. A mí me pasó en Bogotá cuando mataron a Gaitan, me dijeron lo mismo Usted se queda aquí. Como a Martí lo querían mucho, lo llamaban presidente, eso no le gustaba a Máximo Gómez, El dominicano era un hombre de mucho rigor, mucha disciplina, pero mucho mal genio. A Martí lo llamaban presidente y eso no le gustaba a Gómez porque había muchos presidentes que se habían portado mal, era una palabra desgastada.

A una de las preguntas de Ramonet, Fidel cuenta que aprendió políticamente de Martí. Ignacio Ramonet cita a Pepe Mujica quien afirma que “Martí era el baúl de las herramientas de la revolución cubana”. En el héroe nacional Fidel encuentra los conceptos, las ideas para interpretar la historia, y las palabras hasta para enamorar a las muchachas.  Y todo eso le sirvió a Fidel, asegura Ramonet.

Cuando terminó el bachillerato Fidel tiene en su escuela primaria por sus lecturas simpatía por los independentistas, pero en la escuela le enseñaban mal, y aprendió leyendo a Martí. Cuando lee los textos de Martí, se convierte en un simpatizante de la obra de ese genial hombre. Martí fue el primero que habló del imperialismo, del expansionismo de EEUU, fue muy crítico, un precursor. Antes que Lenin organiza el partido revolucionario cubano, que no era socialista, porque Cuba era una sociedad esclavista.,

Ramonet indaga con Fidel sobre si Martí leyó a Carlos Marx. El comandante le explica: El algo leyó de Marx porque en sus obras habla sobre Marx, tiene dos o tres frases magnificas “como que se puso del lado de los pobres merece honor” La teoría de Marx parte del desarrollo de las fuerzas productivas en todos los países capitalistas más avanzados y el surgimiento de la clase obrera es la sepulturera del capitalismo. Él escribe eso en 1846 cuando EEUU invade México. Aquella anexión según Marx contribuiría al rápido desarrollo de las fuerzas productivas en México y en Texas.

Del problema de las colonias no se hablaba, de las colonias habla Lenin es el primero que habla de las colonias. En eso Martí fue más avanzado, rechazaba las colonias.
Sobre la influencia Marx en Martí no se sabe bien, ni los estudiosos más avanzados pero si se que Martí conocía que Marx era un luchador social, y estaba organizando a los obreros en Europa. El apóstol conoce del fusilamiento de los obreros de Chicago. Martí muere en ese año de 1895, él que era un intelectual muere luchando. Como el Che, muere luchando. que respeto sentía por los guerreros aquellos, es el apologista de todos aquellos grandes guerreros.

Los discursos de Martí no son fáciles de comprender porque son ideas tras ideas, son una catarata de ideas en un pequeño arroyo de palabras. Él metía el universo en una frase. Tiene discursos famosos, que pronunciaba en las efemérides y que
Fidel leyó y releyó. Como en todo pensamiento humanista occidental, hay en Martí un contenido de ética cristiana, era un hombre de una ética excepcional. No consta que fuera un creyente, era un visionario y un inmenso estadista, él organizó el Partido, antes que Lenin, luchando contra corrientes anexionistas y autonomistas. Era un hombre de paz, pero era partidario de la guerra necesaria y rápida, la organizó bien para que hubiera el menor número de víctimas, era antiesclavista y antirracista, quería una república con todos incluidos.

Seguidamente Ramonet rememora un encuentro entre Fidel y Chávez en el que se hablaron estos temas. Hablando con Chávez, Fidel afirma que también es cristiano, esa es una doctrina muy humana, no hay que ser cristiano en el sentido religioso para comprender eso, sino desde el punto de vista social. Fidel se declara socialista, marxista, leninista pero primero martiano. Cuando el asalto al Cuartel Moncada ya había leído sobre el socialismo, pero era ya profundamente martiano.

Intelectuales Revolucionarios hablan de Martí y Fidel (II Parte)

Sigue Turquinauta publicando las notas que tomamos en la segunda sesión del II Encuentro Con Todos y para el Bien de Todos. Esta vez compartimos la intervención del Intelectual revolucionario Atilio Borón en el espacio dedicado a dos figuras impresindibles en nuestra América José Martí y Fidel Castro

Atilio Borón
Es importante la herencia que nos deja Martí en la actualidad. Hay un peligro en pensar en Martí como un hombre del pasado. Martí es un hombre de una actualidad tremenda, y por esa misma actualidad, las oligarquías, las burguesías latinoamericanas procuran ocultar el legado martiano. Lo digo con profundo dolor, desde mi país, desde la Argentina: Martí fue cónsul honorario de Argentina en Nueva York, fue uno de los grandes corresponsales de La Nación durante casi diez años; notas espectaculares que luego se recopilaron en tomos como “Nuestra América”. Hay un indicador de la decadencia del pensamiento oligárquico y de los vehículos de los dueños de los medios de comunicación de la oligarquía, ese indicador lo da el tránsito de José Martí a Mario Vargas Llosa. Es un indicador bien claro de cómo se vino abajo una cultura que pudo darse el lujo de tener a un hombre como Martí escribiendo sus análisis en EEUU.
Aquella primera tentativa estadounidense de integrar a América Latina en lo que fue La Unión Monetaria Americana -que es el antecedente remoto del ALCA- el ALCA que ahora tiene otro nombre La Alianza del Pacífico. La política exterior de EEUU no está sometida a los vaivenes electorales, ellos tienen muy claros los objetivos. Uno de ellos es impedir los procesos de integración de América Latina y facilitar, con ello, la anexión de nuestros países al dominio de Estados Unidos.

Martí fue el primero que nos alertó de los peligros de esa anexión. Martí está hoy encarnado en la figura de Fidel y Fidel vive en Martí Sus reflexiones martianas y se citó el famoso discurso: “La Historia me Absolverá” que es un documento profundamente martiano. Ese discurso abre un camino, luego de una reflexión, al pensamiento marxista con un componente ético y humanista que ciertas versiones del marxismo habían dejado de lado, con un pensamiento reduccionista, economicista, productivista, que empobreció el pensamiento marxista.

Por eso creo que ahora ese Martí del siglo XX y parte del XXI que es Fidel Castro ha enriquecido notablemente el pensamiento marxista, dotándolo de un horizonte ético, humanista, que no era que estaba ausente en Marx, pero si en algunos de sus discípulos. El pensamiento martiano de Fidel permite superar eso, y el del Che Guevara también. Esos dos colosos de la política latinoamericana, plantean una renovación del pensamiento marxista donde Martí es un componente fundamental.

Quien dice Martí dice Bolívar. Martí era un gran bolivariano, la idea aquella de: “Con todos y para el bien de todos” se remonta a esta lectura de Bolívar “somos un pequeño género humano” y a otro pasaje de la Carta de Jamaica.  Con ella van a ver ustedes la íntima interacción entre el pensamiento de Martí y Bolívar. Dos grandes pensadores antimperialistas. Ustedes dirán, bueno es un anacronismo pensar en antimperialismo, porque en esa época de Bolívar no se hablara de imperialismo, más bien allí el problema era el colonialismo, la persistencia de las dominación colonial de España, Portugal, pero la idea de que haya una visión de las asimetrías entre nuestra América y la otra América, la que no es nuestra América, como dice Martí en reiteradas ocasiones.

A mí me impresionó mucho la idea, que era muy común en las ciencias sociales, basándose en la filosofía política, afirmaciones como la de Hegel, que hablaba de que Estados Unidos y América latina se enfrentarían al final del siglo en un combate igual; porque según ambas partes iban a tener en un ritmo de desarrollo igual, e iban a entrar en confrontación. Eran ideas de Hegel y otros autores, de que estas dos partes de las Américas cuando se vean embarcadas en un modelo de desarrollo, de progreso de prosperidad se iban a enfrentar en igualdad, aquel era nuevo mundo.

Martí fue el primero que dio la voz de alarma, Bolívar también, pero Martí fue más específico demostrando que no había tal cosa, el alertó que eso no iba a ocurrir, porque lo que pasó es que una América había sido subordinada a otra. América Latina había quedado enrejada por la dominación de EEUU. En Martí hay una línea de análisis que tiene una extraordinaria historia. En primer lugar por esa recuperación de Bolívar y por algo que aparece en Fidel, desde sus primeros mensajes al triunfo de la Revolución. Es que Martí, que había vivido en España y en la entraña del monstro, dice que no había que albergar ningún odio contra el español y lo mismo se puede decir sobre el pueblo de EEUU. Es algo en lo que también Fidel inisistió y ha machacado una y otra vez.

Eso es algo que muchos dirigentes de la izquierda latinoamericana confunden de manera burda y ponen en la misma bolsa a la clase dominante del gobierno de los EEUU y al pueblo explotado y discriminado de esa nación. En esta recuperación de Bolívar, Martí dice de Bolívar “lo que el dejo sin hacer en América Latina, sin hacer está hasta el día de hoy, porque bolívar tiene mucho que hacer en América Latina”. Eso es importantísimo.

Claro la visión que tenía Martí era con el beneficio de todo este siglo, siglo XIX transcurrido, una visión mucho más detallada del imperialismo. No hay que confundir eso con lo que algunos autores han llamado, han dicho: bueno lo de Martí era un reflejo de una corriente que había entre los intelectuales de América Latina llamada “Diarismo” por la obra del escritor uruguayo José Enrique Rodó, que había creado un discurso profundamente antinorteamericano, que había sido absorbido por algunos sectores de la intelectualidad oligárquica latinoamericana era, un discurso de exaltación hispanista, más que una crítica a EEUU. Nada de eso había en Martí. No era un lamento melancólico sino un análisis concreto de las condiciones históricas y estructurales que dan lugar a un sistema internacional que condena, a nuestros pueblos a la postración y el sometimiento.

Lo que vemos en Martí entonces son lúcidas interpretaciones acerca de la naturaleza de relaciones entre ambas Américas: los rasgos de las culturas contrapuestas, el papel de la dirigencia política, el papel de los intereses económicos y las estrategias de los gobiernos que en América hay que seguir para evitar los horrores de esa dependencia imperial. Es por eso que se puede decir que Martí, aparte de sus otros muchos méritos, fue un sutil analista de las relaciones internacionales. Un economista que supo discernir con agudeza el papel del imperialismo. Fue un sociólogo de amplia mirada que polemiza con amplia ventaja con un autor como Domingo Faustino Sarmiento en es importante polémica sobre Civilización y Barbarie y un economista que supo discernir con agudeza las complejidades de las relaciones internacionales y el papel del imperialismo.

Estamos en presencia de una persona extraordinaria. Martí en contra del monroismo de “América para los americanos” levanta una bandera de vocación bolivariana que responde “Patria es Humanidad”. Lo que hace es avanzar en el análisis de por qué nuestros países han caído en la dominación de EEUU. Hay unos pasajes que compartiré con ustedes, porque revelan el alcance, la profundidad de esta mirada; son del tomo “Nuestra América”:
“En cosas de tanto interés, la alarma falsa fuera tan culpable como el disimulo. Ni se ha de exagerar lo que se ve, ni de torcerlo, ni de callarlo. Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se los puede evitar. Lo primero en política, es aclarar y prever”.
Él decía todo esto por los peligros que entrañaba esta unión de la que se hablaba en la conferencia Panamericana en Washington. Aclarar y prever, porque según Martí “política real es la que no se ve” esto muchas veces no es tomado en cuenta. Y no se ve porque lo real está oculto por la maraña de las industrias culturales y los medios de comunicación.

¿Qué es lo real? Lo real es que si nuestros pueblos se integran van a perder su independencia y su soberanía política. No se puede sostener la soberanía política si se pierde la soberanía económica. Martí dice: “ningún pueblo hace nada contra su interés. … Si dos naciones no tienen intereses comunes, no pueden juntarse. … Cuando un pueblo es invitado a unión por otro, podrá hacerlo con prisa el estadista ignorante y deslumbrado, … podrá recibirlo como una merced el político venal o demente, y glorificarlo con palabras serviles; pero el que siente en su corazón la angustia de la patria … ha de inquirir y ha de decir qué elementos componen el carácter del pueblo que convida y el del convidado … y si es probable que los elementos temibles del pueblo invitante se desarrollen en la unión que pretende, con peligro del invitado. … Y el que resuelva sin investigar, o desee la unión sin conocer, o la recomiende por mera frase y deslumbramiento, o la defienda por la poquedad del alma aldeana, hará mal a América.”

Es un pasaje extraordinario para entender el deslumbramiento que tienen estas propuestas de ALCA, de TLC, de Alianza del Pacífico. Estos son elementos que se tienen en cuenta con mucha fuerza contra esa anexión, que no pueden ser pasadas por alto. Y Martí decía “En primer lugar los norteamericanos creen en la necesidad en el derecho bárbaro como único derecho, esto es nuestro porque lo necesitamos” ellos creen en eso que Martí llama “el derecho bárbaro” El petróleo de Venezuela es nuestro porque lo necesitamos, el petróleo del Medio Oriente es nuestro porque lo necesitamos.

Eso se traduce en los tiempos de Bush hijo en la estrategia de las guerras preventivas, la que denuncia Fidel Castro en aquel Encuentro sobre el Equilibrio del Mundo, cuando aborda la guerra preventiva, cuando Bush exhorta a los cadetes de West Poin a buscar a los terroristas en sus escondrijos de más de sesenta países del mundo. “Eso es lo que necesitamos, es nuestro derecho”. Esa filosofía imperial la llamó Martí “el derecho bárbaro” Luego necesitamos y lo vamos a volar. Cuando vemos el reordenamiento económico internacional, armado por EEUU y la UE vemos el derecho bárbaro, estamos hablando de la consagración de ese derecho bárbaro como derecho universal.

Ayer se hablaba de la condena que se le aplicó a Ecuador por la ruptura con una empresa que estaba depredando el Amazonas. Condenaron a Ecuador a una cifra de 1000 millones de dólares y luego se lo dejan en una cifra escandalosa de 800 millones de dólares. Como contaba ayer Francois Houtar. Ese es el “derecho bárbaro consagrado como derecho universal.  Como la política que siguen los Fondos Buitres que compran bonos por tres veces más bajo que su valor y luego en contubernio con la justicia norteamericana exigen el pago del cien por ciento de esos bonos por un precio mayor con intereses y todos. El atraco universal legalizado por el derecho bárbaro.

Por último el documento de política exterior de EEUU, el de seguridad nacional, reconoce, reconoce y lo dice con total desparpajo “que el orden actual hay que sostenerlo porque ese orden nos ha servido muy bien” así dice “nos ha servido muy bien”. Claro que le ha servido muy bien, al pueblo norteamericano no, pero a las empresas norteamericanas sí. El 90 % de los ciudadanos de EEUU esta con ingresos similares al año 1986, o sea los ingresos reales de ese sector, mayoritario tiene ingresos similares a 1986. Ese orden mundial ha servido a las empresas más grandes de los EEU, ha servido al Complejo Militar Industrial que se ha apoderado de la riqueza exorbitante de EEUU.

Segunda cuestión: Martí dice y cito: “Quien dice unión económica dice unión política, el pueblo que compra manda, el pueblo que compra sirve. El comercio de otro se convierte en influjo político. Lo primero que hace un pueblo para llegar a dominar a otro es separarlo de los demas pueblos. El pueblo que quiera ser libre sea libre en comercio”.
Esto es un diagnóstico de hoy, ¿por qué no va Macri a la reunión de la CELAC? porque lo que plantea muy claramente Martí, lo que hace el imperio es separar unos de otros los pueblos, en la medida que se producen los esquemas de integración en América Latina, la UNASUR y la CELAC nos intentan separar para facilitan la dominación a manos de los EEUU. La unión política necesita de la unión económica.
Estas son algunas reflexiones del pensamiento martiano, temas que tenemos que incorporar en el debate latinoamericano. Hay que difundir más la obra de Martí, la autoridad que fluye a través de sus palabras. Eso se está haciendo ahora gracias a la labor del gobierno cubano, al magisterio de Fidel, al Programa Martiano.
Por eso digo que el legado martiano y el legado bolivariano que son uno solo tiene tremenda importancia en el proyecto emancipatorio latinoamericano. Hay que hacer todo el esfuerzo posible por recuperar el pensamiento martiano, crear cátedras martianas en América Latina y otros nuestros pueblos que tienen mucho que beneficiarse del legado de Martí y de ese discípulo extraordinario que es Fidel.

Intelectuales revolucionarios hablan de Martí y Fidel (III Parte)

Esta es la tercera y última de las reseñas del Panel  dedicado a las figuras históricas de José Martí y Fidel Castro en el II Encuentro Martí: Con todos y para el bien de todos. Esta tercera parte contiene la reseña de la intervención del teólogo, escritor revolucionario de origen brasilero y nacionaldad universal Frei Betto.
 
Borrachos de Utopía
Por: Frei Betto
Quisiera compartir con ustedes algunas ideas sobre Martí y Fidel. Brasil es un país que creció a espaldas de América Latina. La latinoamericanización de Brasil, comenzó hace muy poco, con la revolución sandinista hasta ese entonces nosotros no conocíamos nada de A. Latina, estábamos delante de EEUU y Europa y de espalda a A. Latina. Conocí a Fidel hace 35 años. Cuando visité Cuba pensé encontrar por todas parte estatuas de Marx y de Lenin, y lo que encontré fue estatuas de un señor que no conocía con bigote grande y pocos pelos.
Yo no conocía a Martí. Eso fue en el año 1981. Conocí a Fidel en Managua, cuando la Revolución Sandinista. Fidel estaba en la casa de Sergio Ramírez, el vicepresidente. Se hablaba con empresarios nicaragüenses que creían que Nicaragua iba por el mismo camino de Cuba y oí a Fidel tranquilizarlos. A las dos de la madrugada el padre D’Scoto canciller y amigo me preguntó si tenía interés de hablar con Fidel. Estuvimos hasta las cinco de la mañana. Fidel siempre habla con uno sin horas, se olvida de las horas.
En el 1981 la primera vez que fui a la oficina de Fidel, fue que conocí a Martí, en la pared de la oficina del comandante hay un manuscrito de Martí. El me enseñó sobre Martí y me regaló las obras completas de Martí. En la aduana de Brasil no sabía lo que llevaba, -son armas- dijo el funcionario. -Si pero armas de ideas, de conciencias.  Me impresiona en Fidel y Martí, no solo la coincidencia de que son dos revolucionarios, pensadores, hombres de acción, sino que desde esta pequeña isla, tienen un pensamiento universal.

En el mundo hoy no hay globalización sino globocolonización, la globalización del pensamiento consumista. Fidel y Martí son hombres del pensamiento globalizado. La oficina del comandante en el Palacio de la Revolución sigue como el último día de trabajo, porque Fidel sigue trabajando leyendo, informándose, hablando con la gente. Ellos contienen el sentido de la historicidad, que es una cosa que estamos perdiendo, por eso quiero dedicar mi intervención a ustedes de la FEU (Federación de Estudiantes Universitarios) y de la juventud comunista (UJC) son las personas más importantes, porque son la reencarnación martiana de Fidel y de Martí. En esta sala nade tiene más responsabilidad histórica que ustedes.
El problema es que el neoliberalismo está quintando de nosotros la percepción del tiempo, del tiempo como historia. Eso viene de la biblia -y a su vez de los hebreos que lo tomaron de los persas, los persas no tenían una forma editorial- Tomemos el concepto de historicidad de la biblia por los seis días de la creación. Los griegos que siempre tuvieron problemas con los hebreos tenían un pensamiento cíclico, sin historicidad. Por eso en sus cartas el apóstol Pablo afirma que nuestra fe es locura para los griegos. Porque ¿cómo un verdadero Dios necesita seis días para crear el mundo? un verdadero Dios lo hace al momento, como el café instantáneo.
Otro detalle, para la tradición moderna, incluso Marx, la historia comienza con la intervención humana en la naturaleza. Para los hebreos la historia comienza con la creación. Hay mucha historicidad en la naturaleza, Las mujeres que no les gusta decir la edad, pueden decir sin pena que tienen sin excepción 13,7 mil millones de años que es la edad del universo es 13.7 mil millones de años desde la explosión del Big Bang. Si nosotros no tenemos esa percepción que tenían Martí y Fidel de que nuestro tiempo personal y social es un tiempo histórico, estamos totalmente en manos de la concepción ahistórica neoliberalismo expresada por ese señor, filósofo neoliberal Francis Fucuyama que la historia ha terminado. Es deberíamos ser eternamente capitalistas, va a ver una revolución tecnológica. El centro de estudios martianos tienen una deuda con nosotros, que es descubrir la computadora de Martí, porque no es posible que un hombre que haya vivido  solo 42 años  y ha hecho una obra tan monumental, alguna computadora pionera tendrá por ahí.
Hoy con los modernos medios electrónicos de comunicación, porque yo soy de la cultura literaria, los libros tienen principio y fin, en la cultura literaria ya está intrincica una historicidad. Pero en la internet y en la televisión no uno puede quedar ahí. Michel Jackson en su funeral y en seguida Michel Jackson está cantando en el video. El neoliberalismo quiere que tengamos de nuevo una concepción griega del tiempo. el tiempo es circular, no tienes que preocuparte por el futuro, no hay futuro. ustedes los que tienen es que buscar los valores del sistema, la fama, el dinero y el sexo. Lo demás no importa. Eso hace que se neutralice totalmente la vocación revolucionaria. Porque la primera condición de un revolucionario es estar dispuesto a dar su vida por la causa, la vida es lo más precioso que tenemos.
Cuando Fidel y Raúl entran en el Granma no sabían que van a sobrevivir cincuenta años después de la revolución, vamos a pelear con el enemigo y tal vez el enemigo era más fuerte con nosotros. O cuando Martí regresa para la lucha de independencia no sabe lo que va a ocurrir, saben que corren el riesgo. Ahora ¿qué hace que una persona abrace una causa solidarizaría y altruista? La espiritualidad.
No hay que confundir la religión con espiritualidad, hago una analogía, la religión es la institucionalización de la espiritualidad. A pesar de que hay hoy muchas religiones que ya no tienen espiritualidad, y hay muchas gentes que tiene espiritual y no tienen religión, otra analogía. Todos nosotros sin excepción queremos amar y ser amados, la familia es institucionalización de una relación amorosa, pero hay muchas relaciones amorosas que no constituyen familia, y hay familias que ya no tienen amor.
La espiritualidad es lo que hace la densidad subjetiva de un revolucionario de una revolucionaria. No es conocer todas las obras de Marx o de Lenin. Comprobé en las dos veces que estuve en la cárcel en Brasil y delante de la tremenda experiencia de la tortura, los compañeros y las compañeras que más resistían a la tortura no son aquellos que más conocen a Marx, y que hablan con consignas fantásticas sino son aquellos que están completamente impregnado en la espiritualidad que tiene una raíz esta dicho Fidel está dicho Martí: Estar al lado de los pobres, desde la raíz. No se puede pensar en revolución, logros sociales y gobierno progresista, si el centro de todo eso no están los derechos de los pobres. Por eso me agrada ahora en la CELAC se escogió el  tema de la pobreza y la desigualdad social.
Cuando Martí habla de que Dios es la idea del bien, hace una reflexión teológica de la mejor calidad, porque lo que nosotros podemos hablar de Dios es que no sabemos quién es, porque con cualquier palabra que lo queramos definir no cabe en él. La idea del bien, la idea de justicia, la idea de la solidaridad son ideas, no bíblicas, no evangélicas, humanas. Amor el valor humano, que por su vez la tradición bíblica o Jesús han subrayado como valores trascendentales. Martí y Fidel se volvieron cristianos, no a al revés asumieron esos valores centrales de nuestra humanidad que son verdaderamente humanos y para nosotros creyentes la biblia hecha una luz de que esos valores que son humanos tiene una trascendencia divina.
Martí rescató en la lucha por la independencia la espiritualidad cubana, como explicó Cintio Vitier hizo en los análisis de la obra martiana y Fidel hizo exactamente lo mismo. En los diálogos que tuvo con los líderes religiosos y en la entrevista que me ha dado. Es la primera vez que un jefe de estado de un país socialista dirigente de un Partido Comunista habló positivamente de la religión y ¿por qué?, porque Fidel aprendió con Martí a ser -en la época de Martí no se usaba esa palabra- él aprendió a ser dialéctico.
Hemos cometido grandes errores cuando interpretamos el marxismo. He aquí una frasecita “La religión es el opio del pueblo” si como la como la política, puede oprimir o puede liberar, es una moneda de dos caras enseguida Marx dijo o “es el corazón de un mundo sin corazón”. Tiene un valor liberador, y en ese librito “Cristianismo Primitivo”, va subrayado el carácter revolucionario de los primeros cristianos.  Pero no podemos construir un proyecto de humanidad que llámanos socialista, haciendo discriminaciones o segregaciones hay que incluir gente somos pocos y cada vez menos yo decía hace poca ahorita cabemos en un bus pequeño los que nos consideramos izquierda, porque la izquierda esta tan a la derecha que no necesitamos de la derecha.

Estamos amenazados culturalmente, por una agresión mucho más fuerte que todas las armas que tiene el imperialismo y sobre todo ustedes. En este país, cuando se termine el embargo habrá un choque,  el tsunami consumista con austeridad cubana. ¿Es positivo que termine el embargo?, es positivo, Pero ustedes van a tener que comprobar en la práctica, que es su espiritualidad. Es una cosa más fuerte que la ideología porque es la raíz. Por ejemplo el que tiene una experiencia de amor no es una cosa racional, hay una totalidad de su vida, de su cuerpo, de sus sueños, y su espiritualidad. Por eso el Nuevo Testamento define a Dios con amor, tiene una frase muy interesante para quien conoce a Dios “toda experiencia de amor es experiencia de Dios”. Esta experiencia de historicidad, de sentido histórico de la vida, que tenía Martí que tiene Fidel, que tiene Raúl, que tenía el Che de una manera tan fuerte, que podía estar aquí bien, como ministro. “No, hay otra gente que me necesita, voy de nuevo a tomar las armas, a enfrentar dificultades y a luchar por la liberación de América del Sur desde su corazón que era Bolivía.

Yo he andado por el mundo socialista: China URSS, Checoslovaquia Polonia. He encontrado a muchos compañeros y compañeras del Partido Comunista de esos países que por razones totalmente espirituales me miraron con aire discriminatorio, “ese fraile” por eso que tenían en su cabeza de la frasecita “la religión es el opio del pueblo”. Y yo me pregunto después que vino abajo el Muro de Berlín esos compañeros y compañeras, será que siguen luchando por el socialismo, será que son subversivos en los países capitalistas del este de Europa. Cada uno tiene que preguntarse: ¿soy revolucionarios por qué?¿ por qué me da un estatus social? o¿ por queé no puedo soportar que en esta misma humanidad haya personas con hambre, con frio, sin vivienda, sin tierra y sufriendo la miseria? Por ahí tienen que ir.

Ustedes de la FEU, de juventud comunista, traten de organizar experiencias, traten de ponerse borrachos de utopías. Estoy convencido, cuando más utopías menos drogas, cuanto menos utopías más drogas. En Brasil cuando era joven había drogas, pero nosotros éramos todos viciados de utopías, queríamos cambiar el mundo. Cuando no hay utopías uno tiene que buscar sueños Somos seres de sueño, no podemos vivir sin sueños. Y hacer una cosa, no solo en Cuba, sino en América Latina una gran campaña de alfabetización política.

Cuba Libre proteger la utopia

Apasionante el libro Cuba Libre. La utopía secuestrada de Ernesto Limia Díaz. Lo adquirí en el Pabellón Cuba, cuando sorpresivamente Israel Rojas, uno de los integrantes del Dúo Buena Fe presentó el texto. Casi terminando su lectura, y bajo la certeza de que solo desde la historia comprenderemos el devenir, reconozco cuánta razón llevó el músico y poeta al recomendar a los jóvenes leer detenidamente el texto. La historia puede ser nuestra bola de cristal para revelarnos el futuro. Por eso el capitalismo en todas sus variantes, pretende como dijo Frei Betto, presentarnos un mundo sin historicidad.

De las muchas lecciones del texto del Limia hay concretamente dos que me impactan especialmente. El papel históricamente destructivo que han tenido los sucesivos gobierno de los EEUU sobre el destino de Cuba, y como las conductas pusilánimes, egoístas, las ambiciones de poder y las miserias humanas, alimentadas por la labor subversiva de división, ablandamiento y estímulo al cobarde, destrozaron la revolución de Yara. Estos acontecimientos dolorosos nos llegan del pasado para ponernos en alerta ante las “realidades invasoras” y los nuevos entreguistas que luchan por apoderarse del poder político en Cuba.

Por ejemplo, en relación a lo nocivo de la conducta imperial en torno a Cuba, aparecen detalladas, con datos enjundiosos, las maniobras del entonces Secretario de Estado Hamilton Fish para obstaculizar toda posibilidad de apoyo del gobierno de los EEUU a la causa independentista. Para nada importó a los yankis que en la Isla el Cuerpo de Voluntarios masacraba al pueblo y los regimientos en campaña cometían genocidio asesinando a mujeres y niños en los campos insurrectos. Fish utilizó todos los medios a su alcance, ocultó documentos, manipuló datos, filtró información falsa a la prensa, generó rumores, hasta intervino en los propósitos de países latinoamericanos que intentaban apoyar la causa de Cuba. Como es sabido, este no sería ni el primero, ni el último gringo dispuesto a jugar con la sangre cubana para beneficiar las arcas personales y la de los monopolios.

En la primera mitad de la década del 70 del siglo XIX, la lucha se extendió año tras año, sangre y muerte, dolor y rabia, pero a machete y coraje, el ejército libertador avanzaba poco a poco hacia al triunfo sin que los peninsulares, por más soldados que mandasen, pudieran detenlos. Superadas las amarguras de los años duros y avanzadas las columnas mambisas en el territorio central, con Gómez batiendo el cobre en Las Villas apareció Martínez Campo.

Martínez Campo era un tipo ladino conocedor de la guerra, sabía que le sería muy difícil conseguir la victoria mientras los guerreros cubanos se sostuviesen en sus cabalgadura con machete a volandas. “Martínez Campos, sin embargo, sabía que a corto plazo los cubanos no podían ser vencidos por la fuerza de las armas y España no estaba en condiciones económicas ni políticas de prolongar la guerra por mucho tiempo, a la espera de un resultado a todas luces dudoso. A sabiendas de su vulnerabilidad, optó por desplegar una formidable operación de subversión ideológica que se valdría de las discordias y la anarquía en el campo mambí para sembrar el disenso político.” (Limia 2015 pág. 275)

Identificó a los que estaban dispuestos a cambiarse de vando.  Los sujetos vendibles tienen siempre muchas auto justificaciones para lubricar su conciencia y de paso su genuflexión. Sirvieron también los patriotas indisciplinados, autosuficientes, sediciosos, aunque hubiesen ganado las glorias en el campo de batalla, sus miserias les derrotaron en el campo del honor.  Así se perdió aquella contienda en un zanjón de ignominia aunque la protesta de Baragua, salvó para la patria la honra y la dignidad de toda una nación.

Muchos de aquellos que contribuyeron a la derrota de la gesta del 68, se fueron a las filas del Autonomismo, y fundaron el Partido Liberal uno de los que conformarían luego la armazón de la llamada democracia burguesa al servicio del imperialismo. Cuando las fuerzas revolucionarias son derrotadas, surgen el fascismo, o las peores variantes del capitalismo. ¡Cuánta sangre costó para los cubanos derrotar la burguesía y sacar de la embajada yanqui el gobierno de la Isla!

Los nuevos y los viejos caminos

La historia nos enseña, la historia nos advierte. Hoy, luego de tantos años de resistencia, de sacrificios y de luchas para sostener esta nación los gringos nos tienden la mano. Y la mano le damos, pero hay que ser muy tonto para creer que ese gesto es de verdadera amistad. Un excelente y joven doctor en ciencias, especialista en la historia de las relaciones de EEUU con Cuba y América Latina, Elier Ramirez apuntó que: Los Estados Unidos no han tenido nunca relaciones normales con Cuba o América Latina. Relaciones normales significan de igualdad de derechos y no de hegemonía, dominación y subordinación. Entonces lo anormal sería consiguiésemos sostener con el poderoso vecino del norte relaciones normales.

Al interior de Cuba aparecen nuevos sujetos dispuestos a conseguir su versión moderna de paz sin independencia. Sus intereses se resumen en la idea central no de resolver los problemas que tiene el proyecto del sistema socialista cubano, sino derrotarlo, borrarlo de raíz, a sabiendas de que volver el capitalismo a la isla, significa enfrentar nuevamente al pueblo a, sabrá Dios cuantos años de sumisión y dolor. Pero ellos prefieren jugar el juego del poder, como apuntó -en una clase a la que asistí recientemente – un joven dirigente estudiantil.

Estos liberales se mueven promoviendo la confusión ideológica y conceptual, ponen nombres nuevos a fenómenos viejos, se reúnen en grupos que se llaman a sí mismo “de izquierda” Frei Betto comentó recientemente: Las izquierdas son tan de derecha que ya no necesitamos derecha. Pretenden desconocer las causas externas de los problemas económicos sociales de Cuba y se concentran con saña en los problemas internos como si los otros no existieran. La culpa de todo para ellos la tienen los dirigentes, la corrupción y la ortodoxia marxista. Mimetizan con palabras de folletín sus discursos para que suenen bien a los oídos de la gente, pero solo son frases que ocultan la intención aviesa.

Por ejemplo el tema de la emigración es según ellos un síntoma del sistema fallido. La descontextualización del fenómeno, el papel que juega la Ley de Ajuste Cubano, las causas mundiales de las migraciones humanas, la homogenización de los intereses migratorios considerándolos todos como exiliados políticos y otros muchas esencias de este complejo y ancestral fenómeno social, son negadas o enmascaradas para sostener la tesis reaccionaria del sistema fallido. En el encuentro con estudiantes de la Federación Estudiantil Universitaria, una joven reaccionó molesta ante la insistencia sobre los jóvenes que emigran. Bueno, y los que nos quedamos qué, es que no contamos. afirmó airada.

Otra de las acciones de estos nuevos reformistas es disfrazar el pasado capitalista como futuro óptimo para Cuba, animando a la personas a considerar que una vez restaurada la economía de mercado, impuesto el pluripartidismo seremos una nación del primer mundo. Así se pueden leer o escuchar en sus textos y mensajes las promesas de bienestar, de las oportunidades para todos. Para ello EEUU dispone medidas que contribuyen con “dinero duro” a las empresas privadas a modo de financiamiento de una próxima fuerza capaz de frenar y obstaculizar el proyecto colectivo y socialista.

No hay una tribuna, en los medios de comunicación, en los espacios de debate, en las redes sociales, en las que no ataquen con rabia y rencor al Partido y a sus líderes históricos. Separar al Partido, a los comunistas, de la gente, del pueblo es una misión principal para estos sujetos. Hacen todo cuanto pueden para mostrar la sociedad socialista o su estadio superior, como algo absurdo, o a partir de lo limitado de la vida humana, desmovilizar sobre la idea de que no vale la pena pelear por algo que “ni siquiera se sabe si vendrá algún día”

Quieren el desarrollo de una economía de mercado. Liberar las fuerzas del mercado, dejando que sea este quien dicte las pautas económicas de la nación y negando la planificación y las funciones del Estado en la economía. Ocultan la relación Política – Economía y proponen un absurdo, anular esa relación. Torpes, hasta esa posición se contradice, porque su absurdo económico, es un también, absurdo político.

Intentan crear instituciones que se desmarquen de lo que ellos llaman oficialismo, es decir, todas las organizaciones que con el pueblo han conducido a la revolución a su sostenimiento. Así se crean nuevas estructuras que llevan etiquetas conocidas para generar confianza, pero en el centro de su plataforma y en la letra de sus declaración de principios se les nota la confusión y la alineación a una sociedad civil en contradicción antagónica con el Estado. Pero no independientes, como se suelen llamar a sí mismo; son realmente dependientes de un Estado, sus políticas, sus esquemas solapados de financiamiento y de construcción de cuadros. No de este Estado cubano, sino del otro, ya se sabe cuál.

Como luego de la desmovilización y la consecuente pérdida de los esfuerzos independentistas en 1878 trajo la formación de partidos capaces de reproducir y sostener una sociedad atada al poder del esclavista y del creciente capitalismo de entonces, las actuales fuerzas que luchan por arrebatar el poder político al radicalismo antimperialista y socialista cubano arman las bases de una estructura política de partidos según las reglas de la democracia burguesa. Todavía no se llaman a sí mismo partidos, más bien organizaciones inclusivas o emprendedoras dispuestas a congeniar las ventajas desarrolladoras de la economía de mercado, con las bondades de la justicia social. La vieja y gastada socialdemocracia, alistándose los dientes para hacerse del poder en Cuba.

La historia nos permite prever. La ahistoricidad neoliberal nos cierra los ojos, nos dobla la cabeza sobre la muesca de la guillotina. Cuba, su sociedad y su pueblo tienen mucho que cambiar, tiene muchos caminos que abrir, pero no serán los viejos caminos del capitalismo, del liberalismo burgués, de cipayísmo genuflexo al poder del norte. Los cambios vendrán, para mejorar el agarre del pie sobre el estribo y recordando a José Martí: para hacer más firme la mano en la empuñadura del machete. Hay que leer el libro de Limia y otros similares. Hay que ir a Marx y Engels a Mariátegui, Che y  Fidel.   Hay que trabajar duro, estudiar mucho, hay que volver a poner de moda la militancia revolucionaria, la combatividad y el amor a la patria en los términos de Abdala, para que nunca más Cuba Libre sea una utopía secuestrada.

 

No entiendo nada

No entiendo nada- dijo mi compañero de asiento durante el transporte de la mañana y sacudió la cabeza en una negación molesta, como si quisiera sacarse de dentro la duda que le molestaba. – no entiendo nada insistió y ante mi cara de asombro me soltó de un tirón todas sus dudas, apresadas con palabras poco publicables.
De der. a izq. José D. Abreu, Brayan Peña, Miguel Cabrera.
Ha pasado justo un año desde que Obama nos dijo que estaba dispuesto a fumar la pipa de la paz con nosotros, y para asegurarnos de sus “buenas intenciones” se hizo una autocrítica a nombre de sus predecesores al tiempo que firmaba la absolución de los tres compañeros que quedaba presos en EEUU. Cualquiera se daba cuenta de que estaba cambiando la estrategia y no los objetivos. Pero en la gente se extremaron las opiniones, ¿tú sabes? El que no llega se pasa. Bueno salieron a la luz pública esperanzados anexionistas y se enervaron los antimperialistas radicales. Pero entre unos y otros había un huracán de matices.

Ahora súbitamente en medio de toda esta complicada situación o confusión, como quieras decirle, aparecen una delegación de las Grandes Ligas del beisbol gringo en la que vienen como buenos y emprendedores abanderados del deporte pagado un grupito de desertores de la pelota cubana. Si desertores mi hermano, gente que se largó del país cambiando patria por dinero, que desmanteló sus equipos cuando más los necesitaban, que son parte de la debacle actual del beisbol cubano que tanta humillación nos ha producido. Gente que cambió millones de dólares por millones de hermanos usando las palabras de un gigante del patriotismo Teófilo Stevenson.

Yo entiendo eso de que tenemos, necesitamos un acuerdo con las Grandes Ligas, porque es una injusticia que nuestros atletas no puedan jugar allá. La pelota en EEUU se lustraría con nuestros peloteros, y nosotros aprendemos más de una forma de jugar que nos hace falta para mejorar nuestro juego. Y que, nada compadre, es bueno derribar barreras que nos han separado por años. Eso es una cosa, otra que los que desertaron sean recibido con toda naturalidad, por el Estado cubano, de manera oficial.

Ahí están los tipos, felices en los medios de prensa, los triunfadores los que tomaron una “decisión correcta” segúl la filosofía de más vale tener que ser. Qué le digo a mis hijos, a los nuevos peloteros, a los muchachos que comienzan a pensar en sus destinos, qué les digo, ¿son buenos los que desertan y regresan cargados de dólares, regalos a sus entrenadores a sus preparadores, dinero sobrevalorado en Cuba para corromper?. ¿Estos son buenos…? y ¿los Cinco?, ¿los que no se vendieron, son ejemplo de la misma manera?. ¿Entonces son válidas ambas posiciones?
Que va, no entiendo nada, si alguien sabe que salga y me explique.

MLB en Cuba / Foto: Roberto Ruiz
Alexei Ramíres junto a glorias de la pelota cubana
foto Roberto Ruiz tomada de OnCuba

MLB en Cuba / Foto: Roberto Ruiz
Alexis junto a pequeños peloteros cubanos. El futuro.
foto Roberto Ruiz tomada de OnCuba

¿Neutralizó a Cuba las relaciones con EEUU?

En el sitio web de la Red Voltair, el fundador de esa institución Thierry Meyssan hace un análisis sobre los resientes acuerdos entre EEUU e Iran en relación con el diferendo nuclear. El respetado analista francés apunta: “Después de haber neutralizado la oposición de Cuba, la neutralización de la oposición de Irán constituye un golpe maestro de Barack Obama ya que aísla a Rusia y China”. ¿A qué exactamente se refiere Meyssan con ese detalle de “Después de haber neutralizado la oposición de Cuba”? ¿Los EEUU han neutralizado la oposición de Cuba? A partir del 17/D la nación cubana dejó de tomar partido en torno a los problemas mundiales para no contradecir al “nuevo amigo”?

Si esa fue la opinión que insinuó el señor Meyssan en su comentario me temo que debo disentir y considerar cuando más impropia o errada su opinión. La única manera que tiene EEUU de “neutralizar a Cuba” es destruyendo la Revolución. La única manera que Cuba, su gobierno y su pueblo, no tomen partido de manera militante en las injusticias que ocurren en el mundo las cuales se generan en el injusto orden mundial que promueve el imperialismo, sería si se restaurara en Cuba el matrimonio feliz que existió antes de 1959 entre los gobernantes cubanos y los norteamericanos. Pero eso es un puro sueño, o mejor aún una pesadilla.
El restablecimiento de las relaciones entre Cuba y EEUU no disuelve uno solo de los principios sobre los que se sostiene el estado revolucionario a lo interno, o en su política exterior. La intervención del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla que dejó abierta la embajada cubana en Washington desde su introducción y para que no quede la menor duda afirma: “Hemos llegado aquí gracias a la conducción firme y sabia del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, a cuyas ideas siempre guardaremos lealtad suprema.” No se puede olvidar que EEUU y su presidente Obama decidieron llega a un acuerdo razonable con el estado y el gobierno que derrotó a la tiranía de Fulgencio Batista y a todos y cada uno de los intentos de agresión de todo tipo provenientes, en su mayoría, de territorio norteamericano y con el gobierno y el pueblo que mantiene como coordenada de orientación y guía el pensamiento y la obra de Fidel Castro, quien por cierto sigue vivo.

Esa declaración de principios en el corazón de la capital norteamericana estuvo antecedida por cada una de las intervenciones del presidente cubano Raúl Castro en las que ratificó los principios de alineación de Cuba con las causas de los desposeídos de todo el mundo y de sus aliados estratégicos en América Latina así como Rusia y China. En la Cumbre de las Américas, frente al propio presidente de los EEUU el líder cubano listó una por una las causas en las que participa junto a otros pueblos del mundo, comenzando por Venezuela, país que enfrenta una escalada de agresión por parte de los gobernantes gringos. “Debo reafirmar todo nuestro apoyo, de manera resuelta y leal, a la hermana República Bolivariana de Venezuela, al gobierno legítimo y a la unión cívico-militar que encabeza el Presidente Nicolás Maduro(…) que la Orden Ejecutiva sea derogada.” Más claro ni el agua.

Pero, esa mañana no fue el único desafío en el que Cuba se involucró, Ecuador y los ataques a su presidente, la situación con Argentina, los fondos buitres y la causa de las Malvinas, el orden mundial, la lucha por el medio ambiente y la hegemonía de los medios imperialistas de la comunicación sobre este último asunto dijo Raúl Castro: “No puede aceptarse que menos de una decena de emporios, principalmente norteamericanos —cuatro o cinco de siete u ocho—, determinen lo que se lee, ve o escucha en el planeta. Internet debe tener una gobernanza internacional, democrática y participativa, en especial en la generación de contenidos” Es el liderazgo de Cuba, alcanzado por la política del internacionalismo y de la colaboración con las naciones, por compartir lo que tiene, por ser a lo interno un ejemplo vivo de sobrevivencia digna sin acceso a FMI, el Banco Mundial y bloqueado por la mayor potencia global el que ha llevado al 17/D, sin desconocer por supuesto la voluntad política y el esfuerzo personal del presidente de los EEUU.
Por otro lado luego del 17/D no se han detenido ni uno solo de los programas de colaboración cubano con Rusia y China. Las visitas de alto nivel y las firmas de inversión, los acuerdos comerciales entre estas naciones han continuado, incluidas las referidas a la defensa, Cuba y Rusia adoptaron medidas para la modernización y el mantenimiento de los medios defensivos cubanos. El gobierno revolucionario declara actúa en lo que le corresponde según el derecho internacional en conflictos que transcurren en el mundo, cuyos puntos de partida separan a Cuba y EEUU, ejemplo de ello es lo acontecido en Ucrania y Grecia. Sobre la situación en el país helénico se pronunció en una carta a su presidente el propio Fidel Castro.
No es posible entonces considerar que los acuerdos de establecer relaciones entre las dos naciones, significan la neutralización de Cuba y su pueblo, si ese era el significado del comentario hecho por el señor Meyssan, Los cubanos seguimos siendo disidentes en este mundo donde la hegemonía del imperio arrastra al planeta a una probable autodestrucción. La única manera de sostener una relación Cuba – EEUU basada en el respeto y con ello impedir que sea una absorción o recolonización en vez de una relación entre iguales, es que los cubanos nos mantengamos unidos y fieles al pensamiento y la obra de la Revolución y como ya se ha dicho, los principios no se negocian.

El debate y la información como práctica

Leyendo dos artículos de Gaziella Pogolottí y Luis Sexto en Juventud Rebelde recordé los espacios de debate y diálogo, de crítica y polémica en los que he participado en los últimos tiempos. Que han sido estos tiempos de contrapunteo, en diversos escenarios y plataformas diferentes, sean online o cara a cara; todas con el mismo y urgente asunto La guerra cultural contra nuestras naciones, en particular contra Cuba. Es en tiempos de amenazas como estos, es labor primordial el ejercicio de explicar y convencer con argumentos enjundiosos porque vivimos rodeados de culturas dominantes y “realidades invasoras” al tiempo que nos empeñamos en un proyecto tan original que a nada se parece.

 

“La gente hablando se entiende” Y hay mucha razón en ese fragmento de sabiduría popular. El intercambio, el debate, abierto, sin trabas para ningunos de los asistentes es una de las principales vías para la regeneración constante del conceso público que sostiene un proyecto social como el cubano.  No se puede defender las ideas de una sociedad contraria al poder del mercado sin la interacción y el diálogo abierto y sin temores de los actores sociales.

 

Hace apenas unas horas asistí a un intercambio con científicos en el Instituto de Meteorología en mi ciudad. Eran muchos los jóvenes informáticos, físicos, técnicos, especialistas algunos en ciencias complejas, que para mi son como si me hablaran en chino. Junto a los más “nuevos” otros de muchos años, algunos como Roger Rivero Vega vicepresidente de la Sociedad Internacional de Meteorología Agrícola, con toda una vida dedicada al estudio de los fenómenos naturales y de las llamadas ciencias exactas. A ellos les interesaban además de las variables logarítmicas para determinadas ondas radiales, los acuciantes y complejos problemas sociales, culturales, históricos que afectan la política y la economía de la nación caribeña.

 

El intercambio se fue haciendo cada vez más interesante y todos los que quisieron hablar lo hicieron sin ataduras. Se debatía de diversos asuntos: Los problemas de la conexión a Internet en Cuba, los nuevos escenarios, la ubicación laboral de los recién graduados, el trabajo por cuenta propia, las relaciones Cuba EEUU, la guerra cultural contra la Isla y muchos más. Son los mismos asuntos que les preocupan a todos los cubanos.

 

En todo debate la posición al compartir, aún como ponente, debe ser de respeto y humildad, con argumentos pero sin pedantería. Yerra el interlocutor que cree tener todas las respuestas, todas las preguntas y defiende la posición desde la tarima de un conocimiento epidérmico, más maquillaje que enjundia. Yerra el que repite matrices de opinión que no se sostienen luego de un análisis hondo del tema. No existe cien por ciento de objetividad en los razonamientos humanos, porque la subjetividad del individuo los marca, no obstante hay que apegarse a la verdad, como nos ha enseñado Fidel, de lo contrario perderemos más que la confianza de las personas.

 

Yo prefiero al que habla con franqueza y a ese al que se mantiene en silencio, sin correr el riesgo de dar una opinión, hacer un cuestionamiento o sostener una tesis. Prefiero compartir con un lenguaraz equivocado, pero honesto, que con un callado temeroso o zorruno. O al que te tira la puerta ante el razonamiento ajeno con bravuconadas, autosuficiencia y extremismo exigiendo pluralidad cuando él mismo la niega. En el enriquecedor intercambio que refiero, no hubo, por suerte, de esos. Los asistentes, todos de alguna manera opinaron, o con gestos evidentes otorgaban o quitaban respaldo a la opinión de los hablantes.

 

El debate, el intercambio, la interacción es parte inevitable del proceso de regeneración del consenso a través del cual se sostiene la mayoría que respalda la revolución. Fidel Castro todo lo explicaba desde la tribuna, a veces repetía los temas una y otra vez para ir construyendo, ahondando un asunto hasta que le daba la forma final, incluso, cuando debió hacerse autocríticas públicas por errores cometidos, no dudó en hacerlo. Comandante en Jefe hay uno solo, los tiempos actuales son de dirección plural y eso obliga a que todos asuman el deber de salir al ruedo a debatir, explicar e informar.

 

No se entiende, por ejemplo, que se esté produciendo una confusión pública sobre las visitas de los familiares de los médicos cubanos en Brasil, y no hayan salido a dar la cara los responsables ministeriales de hacerlo. El silencio es la peor respuesta. En los grandes escenarios, esos que llamamos de “alta política” y en los más modestos del barrio o el centro laboral las leyes del esclarecimiento funcionan igual con matices lógicos de cada espacio, pero igual.

 

Pierde la causa cuando, ante la amenaza de una tormenta en el auditorio quien asiste como autoridad prefiere la salida tangencial, y permanece en la barrera sin saltar al ruedo. Desde el foro, los asistentes lo observan con rechazo, la confusión se establece, el rumor abre agujeros y la predisposición malintencionada se abre paso. Enmendar es más complejo que actuar a tiempo.

 

Somos los revolucionarios activistas de palabras y la acción, Ante la amenaza sistemática del mercado y sus servidores- el cual como nos recuerda Enrique Ubieta no tiene nada que explicar, le basta con encender las luces de la tienda- estamos obligado a articular y defender los espacio de opinión y de intercambio porque esta es una revolución de las ideas y necesita de ellas para sostenerse. Muchos espacios formales se esquematizan escamoteándole al intercambio la fertilidad de los acuerdos y la sabiduría. Otras veces se desaprovechan los encuentros informales, tan atractivos para compartir opiniones desde la horizontalidad armoniosa.

 

El debate en aquel colectivo científico terminó en una provechosa interactividad en la que maestros aprendieron y alumnos dictaron catedra, pero sobre todo las personas reconocieron el espacio y el ejercicio de la opinión, no importa si fue catarsis o razonamiento maduro. La Revolución no sobrevive sin la participación del razonamiento y la democracia, por eso hemos de cuidar ambas columnas.