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La enseñanza privada del Inglés y el valor colectivo de la educación

Armandito es un niño muy inteligente, tanto que es capaz de hacer cien preguntas en el tiempo que necesita Usaín Bolt para llegar a la meta. Cuando consigues responder la última, ya el peque de nueve años y meses tiene lista su próxima andanada. Armandito va a la escuela en tercer grado, y por las tardes al ajedrez- menos los sábados- porque los sábados lo lleva su mamá a estudiar inglés en una escuela privada, cerca de donde vive. Las clases le aburren un poco, pero su maestra de idiomas le dice que hay que saber inglés, porque un día, cuando sea grande, tal ves le gustaría viajar y visitar otros países.

La escuela privada donde el peque y otros cien chicos aprenden ese idioma era antes del 1959 una escuela, luego fue una casa de familia y ahora, nuevamente una escuela privada con amplia para aceptar una matrícula considerable. Allí trabajan por turnos varios profesores, algunos muy jóvenes. Hay diversos cursos, para niños, para adultos, cursos básicos, otros más especializados. La escuela imprime o manda a imprimir sus libros de textos y cuadernos de trabajo, en colores, con un bello acabado. Entregan un CD con videos y otros materiales. Cobran 8 CUC (125 CUP) por mes, algunos de los libros y cuadernos deben pagarse aparte. La matrícula casi siempre está overload.

Armandito me enseñó su nuevo cuaderno de Inglés, se llama Welcome to America. El texto de trabajo tiene como personaje central un genio igual al de la película de Aladino y la lámpara maravillosa de Walt Dissney, pero este “genio” risueño y buena onda no se viste de árabe, sino de Tio Sam, y por todas sus páginas invita a los chicos a conocer los Estados Unidos. En la página tres está la bandera de las muchas estrellas, el pie de foto dice la describe cándidamente “This is the Satra an stripes.It´s the American flag, It´s red, blue and White”. Según el texto para niños de tercer grado la comida más popular en “America” es “Burger and french fries”. En la última lección dos grabados sugiere a los chicos “visite California on your summer vacations”  “visite  Utah on your winter vacations ”.

En la lista de actividades por cuenta propia autorizadas en Cuba está la de “profesor de taquigrafía, mecanografía e idiomas” no sabemos por qué empaquetaron enseñanzas tan diversas en una sola norma, tal vez para ahorrar, hoy creo que nadie usa taquigrafía, y los ordenadores desterraron la mecanografía tradicional. También está autorizada la actividad de “repasador” que exceptúa de su práctica a los maestros en activo. Las personas con esa labor, utilizan su casa para la enseñanza, pagan impuestos al fisco, y tienen determinadas obligaciones con la sociedad.

En la idea original de la norma aprobada existe una intención de apoyar a los maestros jubilados para ganar algo de dinero y aportar sus saberes a los estudiantes. La mayor parte de la educación en Cuba es pública, gratuita, y laica. Sin embargo en los últimos años florecen estas escuelas privadas, que no son ya pequeños espacios dentro de una casa, sino academias con abundantes matrículas, personal contratado (legal o no) y pingues ganancias debido, entre otras cosas, a que los impuestos a este oficio no son altos.

La regulación del Estado sobre estas escuelas privadas es básicamente jurídica. Los inspectores pasan y se cercioran del cumplimiento de las condiciones aceptadas por la norma y controlan el pago en tiempo de los impuestos. Sin embargo, el Ministerio de Educación tiene una responsabilidad reguladora sobre la calidad de la enseñanza en estos claustros particulares, calidad que incluye además del nivel técnico científico de la instrucción, la condición cultural, ideológica del contenido y de la docencia metodologia. Cualquier maestro o profesor en Cuba, aun cuando ejerza su oficio de forma privada, está obligado a aceptar en su enseñanza los códigos éticos, los valores, y la formación cultural y patriótica que compone la estructura ideológica de la sociedad socialista. La pregunta sería ¿Esas escuelas particulares donde enseñan Inglés cumplen con esa exigencia?  ¿El cuaderno de estudio entregado por esa escuela privada niños de nueve años, cumple con los principios de formación de valores, de identidad cultural que se preconiza en Cuba?

Aprender inglés es una necesidad de los tiempos que vivimos. En la enseñanza cubana, desde tercer grado se comienza con el aprendizaje del idioma de Shakespeare, sin embargo por ejemplo, en la escuela primaria de Armandito, en el curso corriente solo han dado dos clases debido a la falta de maestros de idioma. Como se sabe, la mejor edad para el aprendizaje de las diversas lenguas en la infancia, y también coincide con que es la etapa de la vida en la cual se forma la  personalidad, se construyen las estructuras que sostienen la conciencia individual del sujeto las que le servirán para interactuar a lo largo de toda su vida con el resto de la sociedad.

En Cuba, como en el resto del mundo, la formación ideológica es sistémica porque se articula en diversos componentes del medio los cuales en conjunto, aportan a la educación de los sujetos, pensemos en un engranaje de muchas ruedas dentadas las que al girar junto a las otras, hacen que el artilugio funcione. Entre esos componentes principales está en primer lugar la familia y la Educación, en mayúscula para designar la institución en el sentido amplio del concepto. Si la formación ideológica es un sistema, y cada componente del mismo ha de adaptarse al entramado de relaciones, límites, alcances, y formas de articulaciones que estas tienen; se comprende como distorsión la existencia de discursos contrapuestos a lo interior de los elementos de ese sistema o entre sus componentes.

El caso que abordamos es el ejemplo más luminiscente: La educación de inglés en la escuela privada utiliza para la enseñanza materiales con líneas de mensajes cuyo sentido es, cultural e ideológicamente opuesto, o cuando menos confuso, en relación a la promulgada en el consenso general y mayoritario. Ello es componente básico en el núcleo de la conciencia social. Para defenderla se apoya en un elemento jurídico, está refrendado en la ley de leyes y sus derivaciones, y los integrantes de la sociedad están en el deber de cumplirlo cuando entran en relación con el espacio público. Es decir, el ámbito de lo privado, de lo que es privado no se acepta para una escuela, aunque las personas que allí asistan paguen al dueño por ser instruidos.

El dueño de la escuela tan solo lo es del inmueble y sus medios, también de la apropiación de ganancias pero no de lo que enseña, de los dice, de lo que comunica, y de las cuestiones básicas en el método de enseñanza, ello tiene que entrar en consonancia con lo consensuado socialmente y defendido en el ejercicio del interés colectivo. La escuela particular tiene que ser orgánica con la enseñanza pública. Pensemos en otro ejemplo: en la escuela particular no se admiten castigos físicos o morales a los estudiantes, ni se admiten métodos de enseñanzas que utilicen recursos que contravengan la moral pública, digamos la pornografía, la distribución de drogas, el abuso sexual etc. De ocurrir algunos de esas violaciones automáticamente el lugar es clausurado y el responsable puesto a disposición de los tribunales.

En medio de todo esto hay un elemento regulador esencial, la familia. Los padres aceptan llevar a sus hijos a esa escuela, aceptan sus reglas, aceptan sus métodos. Es de suponer que ante la transgresión de lo que la familia entiende como correcto, reclamen al profesor, al dueño de la escuela o ambos y de no rectificar retiren al hijo del lugar. Pero probablemente en el caso que nos ocupa, no parecen ser muchos los padres que han ido a cuestionar la escuela de inglés por los mensajes del cuaderno de trabajo. Ello lleva el análisis a otra dimensión, la cual sin duda es muy interesante y compleja.

Pero volvamos al mecanismo de engranes. Se conoce que en Cuba la formación en valores como transversal a todo el sistema. La sociedad, lo económico, lo político contiene en sus “genes” las coordenadas del centro ético moral construido como parte del consenso social, de la conciencia social, en el caso de Cuba, los valores, la ética, la conducta del socialismo. Debido a esa transversalidad todos los espacios comunicativos deben tener en cuenta los códigos de valores. Las medicaciones dentro del sistema son tan variadas y complejas que muchas veces los contrasentidos adquieren categorías de absurdo, como el caso del maestro cuyo objetivo en clase es promover en los estudiantes la solidaridad, pero luego, en el receso, o en la actividad de los pioneros, o en la fiesta del cumpleaños colectivo, le ponen a los chicos productos culturales que promueven profusa y eficazmente el egoísmo, el valor de lo material por encima de lo espiritual entre otras conductas propias del capitalismo.

O que la directora de Cultura de un municipio, estimule la presencia en una plaza pública un espectáculo musical o de otras artes explícitamente negadores de la cultura que ella debe defender, peor aun cuando lo hace con autorización de las autoridades del gobierno, el Partido, y en pagar a los atorrantes invitados gaste el  dinero de la cuenta especial que dispone para el bien común en la administración y cuyo origen es el impuesto, público, o la ganancia de las entidades de servicio estatal, es decir de todos. Otro ejemplo está en las banderas gringas dentro de vehículos del Estado en Cuba o la difusión de propaganda nociva dentro de los espacios colectivos, como los ómnibus del transporte público.

No tiene qu ser necesariamente el caso pero no es posible olvidar que entre las funciones de las embajadas está promover la cultura de la nación que representan en el país donde se establecen, lamentablemente sabemos ya a que se dedica la sede diplomática de los EEUU en la Habana, no se puede desconocer la existencia de una intención malsana de los servicios de inteligencia imperiales, y de sus industrias culturales en interés de subvertir el sistema socialista cubano.

Por supuesto no estoy diciendo que en el caso particular de la escuela de Armandito sus dueños sean parte activa y consiente de esa  actividad subversiva, cuando menos lo son “inconscientemente” porque más allá de la necesidad impuesta por el orden global del dólar como economía dominante, de aprender inglés los mensajes de sus cuadernos no deberían fomentar la cultura de dominación o articular de forma casi perfecta con intensiones como la de estimular a los adolescentes a concurrir a becas en EEUU, o aportar a la sedimentación de símbolos que promueven la separación de los sujetos del ideario cubano y del proyecto socialista.

Este post no invita a limitar y mucho menos cerrar esas escuelas, tan solo llamar la atención sobre las regulaciones del sistema sobre ellas. Una buena práctica sería, por ejemplo que los metodólogos del Ministerio de Educación invitasen a estos profesores de las academias privada a juntos construir los textos docentes, o que se establecieran áreas de colaboración mutua como aportar los libros y materiales docentes y por supuesto asegurar que las clases de inglés correspondientes a lo curricular en las escuelas públicas se impartan con la calidad que merita la educación cubana. Las familias deben estar muy atentas a  enseñanza de sus hijos, deben tener muy claro que nadie, ni el que actúa dentro del negocio privado, puede degradar los valores de la Nación, que nos han llegado en la lucha heroica de muchos decenios de enfrentamiento al poder del imperio más poderoso de la tierra.
Los ministerios implicados en estos asuntos deben cumplir con su función.

Armandito es un niño inteligente de nueve años, seguro de su vida porque la sociedad que hemos construido lo defiende, lo cuida, le educa para que sea un ser humano pleno, patriota, altruista, generoso, deseando solo de él que en sus acciones y en su corazón sea un defensor de Cuba, de la emancipación latinoamericana,  para que no confunda América con  Estados Unidos, y que es bueno saber el idioma de Mark Twain, Martin Luther King y John Lennon pero enfrentar con firmeza el de John Quincy Adams, James Monroe y John Davison Rockefeller.