La Revolución cubana sigue siendo un proceso político y subjetivo

El periodista Isvan Ojeda, entrevistó al Doctor en Ciencias René Alejendro Marquez. Porfesor de la Escuela Superior del Partido Ñico López. Por la relevancia de esa entrevista Turquinauta la reproduce.

La Revolución Cubana sigue siendo un proceso político y subjetivo

Tomado de: CubaIzquierda
por Isvan Ojeda

En algo más que 22 minutos René Alejandro Márquez Castro, dijo muchas cosas: en Cuba “la reforma política es la que va a decidir la reforma económica”; aseguró no creer en socialismo cuando lo mencionan como algo acabado porque “el socialismo más que una realidad es un ideal”, e instó a que “los cuadros tiene que aprender una nueva forma de hacer política”. 



Esas frases dichas así, a secas o fuera de contexto, podrían sonar a sacrilegio para oídos ortodoxos. Sin embargo su rol de profesor titular y consultante en la Universidad de La Habana y de la Escuela Superior del Partido Comunista de Cuba (PCC) Antonio “Ñico” López, le dan el crédito suficiente para merecer atención. 

“Me inspiro”, se dice mientras habla para mantener a raya su locuacidad. De vez en cuando se le escapa un “compay” indicativo de que no teme ponerte la mano en el hombro para hacerte sentir a gusto y romper las distancias entre el académico y su auditorio.

En su sinceridad y didáctica se intuyen las huellas del alfabetizador y de quien fuera alumno en los cursos de administradores organizados por el comandante Ernesto Che Guevara en los años 60.

Con varios artículos y libros en más de 30 años de trabajo, el más reciente Cubanología y Revolución (editorial Ciencias Sociales 2006), el profesor Márquez Castro compartió sus ideas bajo el título Razones para pensar la transición socialista, durante el Coloquio de Las Tunas por el aniversario 55 del Sistema de Escuelas del Partido (SEP). Desde luego, eso motivó un par de preguntas:

“Ha transcurrido un tiempo mínimo, pero suficiente después del VI Congreso y  de la Conferencia Nacional del Partido para tomar distancia de determinados esquemas y dogmas de los cuales Raúl nos alertó con la finalidad de tributar a la configuración y la elaboración conceptual de una visión integral del futuro socialista, mediante alternativas que deberán configurarse prospectivamente, atendiendo a la necesidad de que en todo proceso revolucionario tiene que darse un predominio de lo subjetivo sobre lo objetivo.

“Porque, sin violentar la reproducción de la vida material, cualesquiera que sean los cambios que se logren lo que se reproducirían serían los modos en que se expresa la realidad actual que deberá ceder el paso a nuevas formas de ser y de pensar.

“El balance partidista acerca de la permanente y desafiante presencia de complejidades e interrelaciones en todas las facetas de la sociedad cubana actual, nos remite a los juicios martianos en torno a que la sociedad debe ser considerada como un libro muy delicado que requiere no lastimar sus hojas al estudiarlo; así como al rol de la ciencia o de los conocimientos científicos en su relación con la pasión política.

“Martí llamaba a la necesidad de que el político no podía prescindir de la pasión, del entusiasmo, del sentimiento, pero que esa pasión y ese sentimiento debían tener un fundamento, un sostén en el conocimiento científico o en la ciencia.

“Por ello, en cuanto a la epistemología de la transición socialista consideramos en la actualidad legitima la diferencia entre transición y construcción. Dado a que no son términos absolutamente idénticos (…)

“De ahí la urgencia de la renovación conceptual del sistema político cubano cuya orientación hacia el socialismo, en base a ese futuro deseado en el que predominan hoy un reordenamiento económico social que aspira a la eficiencia y la eficacia requerida. Decimos que este reordenamiento con eficiencia y con eficacia será posible en última instancia, como una expresión de las reformas políticas integrales determinadas por las readecuaciones racionalesy sistémicas. Es decir: el proceso de institucionalidad socio-política en nuestro país.

“Esa propuesta responde a un requerimiento de Raúl en el VI Congreso del Partido cuando decía que el fundamento ideológico de nuestro proceso debemos seguir encontrándolo y retomando en el legado martiano, marxista y leninista.

“Martí decía que toda reforma origina un cambio y todo cambio  lastima intereses. Sin embargo apuntaba que las reformas solo son fecundas cuando son legitimadas y apoyadas por los pueblos. Ese debe ser el sostén de cualquier cambio o readecuación en la sociedad (…)

“La sociedad cubana actual está manifestando de una manera temprana un proceso de cambio sistémico y de heterogeneización. Se trata de que cuando meditamos  sobre la totalidad de la sociedad en el marco de esa aspiración de alcanzar la eficiencia y la eficacia de todas las instituciones, uno tiene que comprender algo que tiene valor inconmensurable: es que todas las definiciones son relativas, o como dijo el Che, son defectuosas. Las definiciones son compatibles en tanto la ciencia no ha demostrado la necesidad de su modificación.

“Es por eso que hoy es reclamo, además del rescate de toda esa cosmovisión martiana, tomar en cuenta el legado de Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, del Che y Fidel.

“La comprensión de los cambios sistémicos en la sociedad hay que hacerla eliminando toda compresión unidireccional o unívoca. La actividad intelectual tanto desde la ciencia como desde la política, reclama además la mirada integral y coherente de todas las conexiones entre las facetas de la vida material y espiritual.

“Dentro de la totalidad de la sociedad es muy importante tener en cuenta las interrelaciones sociales, interrelaciones que objetivamente expresan dinámicas, movilidades en un sentido u otro que generan en muchas ocasiones en el pensamiento sentimientos y síntomas de incertidumbre y de pesimismo.

“Se requiere tomar en cuenta esa valoración para poder en el campo de las decisiones, y desde la política  buscar la salida oportuna. Por eso las interrelaciones de lo objetivo y lo subjetivo que acontecen en los procesos históricos concretos revelan la fuerza decisiva de la subjetividad social e individual. Decía Carlos Marx: La sociedad en resumidas cuentas es la acción recíproca de todos los hombres.

(…) Es insostenible el argumento que pretende defender la idea de que el sujeto puede reflejar el objeto tal cual es (…) La realidad que se plasma en los acontecimientos cotidianos no es más que la construcción intersubjetiva de todos los sujetos que concurren en sus diferentes manifestaciones como escenario de prácticas posibles. Pero esto no significa subjetivismo.

“Es importante para un científico y para un político, salvando las diferencias entre ambas esferas, no aceptar hechos dados sin posibilidades de transformación. Es oportuno retomar una valoración de Fidel en la clausura del VIII Congreso de la Federación Lationamericana de Periodistas (FELAP) cuando dijo: “Para mí los factores subjetivos tienen también una importancia enorme, y la propia historia no marcha linealmente, tiene avances, retrocesos, y de nuevo avances que se reanudan siempre intercalados con mayores o menores retrocesos.”

(…) “Si meditamos en la responsabilidad de continuar forjando los futuros cuadros con un pensamiento prospectivo debemos proseguir afinando nuestras herramientas teóricas y tomar distancia de enfoques unidireccionales que son expresiones superfluas y dañinas a la enseñanza de las ciencias políticas y sociales; y por tanto a la profesionalidad de la dirección política.

“No obstante el conocimiento vinculado con la ética, pese a la existencia de incertidumbres, nos permite tomar las mejores decisiones para construir un futuro alternativo. Los problemas por su propia naturaleza no son políticos o filosóficos, no son absolutamente económicos. Los fenómenos de la sociedad son integrales.
“En consecuencia,  urge considerar las complejidades a que he apuntado y apostar por reflexiones que estén por el espíritu de la transgresión del estereotipo disciplinar o de los estancos históricamente establecidos por las áreas particulares del conocimiento.

(…) “Si deseamos realizar un interpretación fecunda en las condiciones actuales es oportuno retomar las ideas leninistas sobre la dialéctica política y económica, así como la emblemática y rigurosa expresión de Fidel: No hay economía sin política, ni política sin economía.

“Insistiendo en tan complejo asunto apelo a otra arista del pensamiento de Fidel: la economía no es una ciencia natural, no es ni puede ser exacta, es una ciencia social. Conceptos e ideas surgidos en una época, dentro de un sistema social determinado tienden a perdurar en el tiempo, aun cuando tales sistemas estén agotados o hayan desaparecido. Lo cual no pocas veces perturba la interpretación más correcta de los acontecimientos. La enorme diversidad de opiniones y teorías que se escuchan en las reuniones o encuentros de las ciencias sociales son una prueba de ello.

“Servirán igualmente de ejemplo los enormes errores que se cometen en cualquier proceso revolucionario profundo.

“De la política parecería decir mejor que es una mezcla de ciencia y de arte aunque más de arte que de ciencia. Nunca debe olvidarse que tanto en uno u otro caso la responsabilidad de la tarea corresponde a los seres humanos y estos son tan variados y variables como combinaciones llevan en su mapa genético”.

Profesor, usted se refirió a cambios en el sistema político: ¿Acaso no puede constituir eso una amenaza tomando en cuenta intentos similares en Europa del Este y la extinta URSS donde comenzaron queriendo cambiar la economía, luego el sistema político y terminaron negando al Socialismo?

“Eso requiere una explicación con detenimiento. Sobre sistema político hay en el país diferentes interpretaciones. Hay quien define al sistema político como un conjunto de instituciones de diverso carácter: política, partidista, estatal. Lo reducen a instituciones. Otras definiciones lo encierran en las expresiones de las características del funcionamiento de esas instituciones, te dicen: sistema político democrático, sistema político participativo o electoral.

“Creo que sistema político no se debe reducir a facetas o a instituciones porque en primer lugar, el sistema político conceptualmente para mí designa procesos políticos, relaciones políticas que puede ser interinstitucionales o también son relaciones que están asociadas con normativas y regulaciones. Porque en definitivas todas las instituciones están reguladas por una Constitución como  ley de leyes.

Por eso, dentro de un sistema político no pueden separarse las instituciones de todo el estado del derecho. Tiene que haber una coherencia entre el Estado y el derecho, por lo tanto no acepto que me digan que el sistema político es el Partido, el Estado, el Gobierno o la Administración, porque todo eso está regido por normas que tienen un estatus de legalidad que regula no solamente los marcos contextuales en que ese país esté. También apunta hacia un camino, hacia una orientación.

“Por eso defino que el sistema político cubano es un sistema de transición socialista. Además, como otro elemento recuerda, que entre esas instituciones están las de la sociedad civil. Esas asociaciones (en Cuba pasan de las dos mil) son vitales para la expresión de las relaciones políticas porque, como dijo Marx, son quienes legitiman a esas otras instituciones del Estado. Por lo tanto el Estado, los partidos, las organizaciones de ese carácter son en todo caso expresión oficial de la sociedad civil.

“Ese es un primer momento: lo institucional en sentido amplio, lo normativo regulador y en tercer lugar lo cultural, lo ideo-cultural y comunicacional. Lo veo en esos tres momentos.

Los hombres que profesionalmente dirigen el Estado y el Partido se fundamentan en las leyes y si esas personas no tienen la cultura y la capacidad de comunicarse no hay nada.

“Es que no distinguimos entre lo político y la política. Lo político te designa la fenomenología de la política. La política es el orden que emana de un Estado, la relación del ciudadano con la polis o sea el Estado, el Gobierno. Pero toda persona tiene sentimientos, piensa.

“Entonces lo político lo hemos puesto en el plano de algo fuera de las personas.

También aludió a que la Revolución Socialista es un proceso con una enorme carga subjetiva. ¿Es un peligro que ahora nos vayamos al extremo de querer resolverlo todo desde la economía?

“El problema es que la economía es política. Hace poco le demostré a un grupo de dirigentes del Ministerio de Finanzas, con un editorial del periódico Trabajadores de 1994, que la economía siempre está en relación con la política y que por tanto la política expresa la economía, pero esa economía no puede desarrollarse sin la conducción de una política económica. Entendiéndola como el programa el trazado que todo Estado o Gobierno establece.

“Desde el llamamiento al IV Congreso del Partido se hablaba de la necesidad de elaborar un modelo económico a partir de las experiencias acumuladas. Porque en Cuba no se hablaba de modelo. Ya en 1994 se habló de actualizar el modelo, no porque hubiera uno asentado, sino sobre la base de lo que se deseaba. Atilio Borón lo ha dicho: no hay modelo, se hace el modelo al andar”.

Niños Amenazados

 

La madre siempre le dice lo mismo a Carlitos, cuando él se niega a comerse el último bocado de comida
-Cómetelo bebé que tú no sabes cuantos niños en el mundo no tienen ese poquito de comida y pasan hambre.
Carlitos ya se conoce de memoria el discursito y, cada vez que la madre lo repite, él piensa lo mismo.
– ¿Por qué no se lo dan a esos niño y me dejan a mí para que pueda irme por fin a jugar?
Todos los días es igual. Lo que el travieso chiquillo no sabe, ni tiene por que saberlo, es que su madre leva mucha razón. Son millones los chicos en el mundo que no tienen ni siquiera una cucharada de alimento para llevarse a la boca, y la contingencia diaria es una batalla campal contra el tiempo y la muerte.

Pero Carlitos está lejos de esos terribles dramas, él vive en una ciudad del centro de la isla de Cuba, su calle es antigua, llena de baches en las que se acumula el agua cuando llueve, donde las casas crecieron al principio del siglo, muchas están despintadas y con goteras, pero todos los niños van a la escuela, ninguno de ellos sabe lo que es el hambre, la guerra, las violaciones y los abusos, el secuestro o los niños soldados.

Esas realidades son la vergüenza del mundo moderno. En todos los continentes, y en la mayoría de los países millones de niños mueren antes de llegar a su primer año de vida, los que sobreviven, tienen una dura tarea por la existencia, que los obliga a desde muy pequeños a trabajos duros, entre los que muchas veces está la prostitución. Los civilizados primermundistas leen con toda tranquilidad en sus periódicos sobre estos sucesos, dan vuelta a la página y se entretienen en los deportes, las frivolidades, o las cotizaciones de la bolsa.

Hace mucho tiempo, por ejemplo, que el estado de Israel debió ser llevado a la justicia internacional debido a sus constantes matanzas de niños palestinos. Los secuestros, violaciones, asesinatos de los grupos extremistas que operan en África o en los países árabes, todos los cuales tienen orígenes comunes, aparecen en los reportes de noticias como las aventuras terribles de timos malos a lo Hollywood,  que sirven para justificar los, cada vez más crecientes presupuestos militares y no como una alarma mundial para acometer, de una vez y por todas, acciones para su  erradicación definitiva,  lo que incluiría por supuesto, distribución equitativa de la riqueza acumulada y la erradicación del hambre, la ignorancia y las muertes por enfermedades transmisibles de los ciudadanos de esas naciones.

Los miles de seres humanos que llegan como inmigrantes a Europa provenientes de África- entre los que van cientos de niños- no hacen más que seguir el rastro de las riquezas robadas a sus tierras. Bastaría que los habitantes de la Unión Europea, invirtieran adecuadamente un 30% del PIB conjunto de las naciones de la Zona Euro, en el desarrollo de infraestructuras económicas y de servicios de las naciones africanas, para que la inmigración decayera rápidamente. Eso sería un acto de justicia. No tienen los trajeados que privarse de mucho, basta que derrochen menos dinero en publicidad, en mantener a las inútiles monarquías, o en lo que malversan en la industria multimillonaria del fútbol profesional.

Con ello se conseguiría, por ejemplo, asegurar la atención de salud a las mujeres embarazadas y a los recién nacidos, de modo que se evite la muerte de más de un millón de niños antes de llegar al primer año de vida, según cifras de la UNICEF. Si las naciones se unen en serio y con verdadero interés de resolver el asunto, los grupos extremistas que asolan los países árabes y otras naciones del mundo, dejarían de existir en muy poco tiempo. Luego habría que exigirles a las oligarquías internacionales presididas por EEUU que dejen de una vez y por todas de fomentar, sostener y apoyar esos grupos, tal y como han hecho hasta ahora.

Annasis no supo leer ni escribir, nunca pudo ir a la escuela tenía la edad de Carlitos cuando debió ayudar a su madre en el campo. Secuestrada con otras niñas por el grupo terrorista que aterrorisa su país, fue violada por una turba de soldados, vendida a un tratante que la cambió por recursos de intendencia militar, llegados de los abundantes remanentes que entregó EEUU y la OTAN, a los mercenarios libios que se combatieron a Ghadafi. El tipo que la compró, la llevó a un campo de entrenamiento en el que a fuerza de golpes la enseñaron a disparar con un kalashnikov – por cierto del mismo alijo que sirvió para negociar su esclavitud- Con el tiempo la convirtieron en una guerrillera suicida. Annasis cumplió los 11 años, dos días antes que un bombardeo de aviones conjuntos egipcios y norteamericanos, hiciera volar por los aires la trinchera donde ella se refugiaba.

A la pequeña muerta la sustituyeron con otras provenientes de los mismos lugares. La vida de esos niños sigue haciendo sonar las cajas registradoras de las economías primermundistas. Las cuentas bancarias de los extremistas del ISIS y otros afines, están bien custodiadas en los bancos del primer mundo, muy lejos de los centros de terror. Ese dinero mantiene con solvencia a los criminales que cada día esclavizan, violan, matan a miles de niños y niñas o los vuelven soldados y carne de cañón. Para los dueños de las riquezas mundiales esos chicos son productos desechables que nada valen. En los términos pragmáticos y maltusianos que mueven el capitalismo salvaje imperante, los peques como Annasis no tienen derecho a la repartición de los bienes y los alimentos existentes en el mundo.

Para quedar bien con sus religiosas conciencias, los señores del poder no se pierden ninguna de las divertidas y glamurosas fiestas de caridad que organizan sus damas. Además, las tómbolas, permiten enmascarar las conspiraciones contra los estados que se revelan al orden establecido. Mientras toman Champán, pueden organizar las agresiones mediáticas contra Venezuela o Ecuador, crear campañas de difamación para socavar el apoyo a la presidenta de Argentina y de Brasil, buscar alternativas para conseguir más legitimación a los neofascistas que encabeza el rey del chocolate gobernante de Ucrania, sabotear la economía rusa, apretar las clavijas a los griegos, o coordinar premios para los opositores cubanos.

Ese es el mundo en que vivimos, pero Carlitos, el impaciente y travieso chiquillo cubano que por ir a jugar no quiere terminar su comida, nada sabe de él. Durante más de cincuenta años en su país los niños han sido y son lo más importante. Carlitos tampoco sabe nada de los cambios, las amenazas y las fortalezas que auguran estos tiempos para su tranquilo país. Especialmente ahora, que muchos sueltan fuegos de artificio ante la mano enguantada tendida desde el norte. Quiera la lucidez de su pueblo que los terrores de otros pueblos no le envenenen la infancia a Carlitos y los hijos y nietos que una vez tendrá.