Fidel. El legado

Esta fue mi intervención en el encuentro con los estudiantes del diplomado de dirección política en ocasión del primer aniversario de la desaparición física del Comandante en Jefe y líder de la Revolución cubana, compañero Fidel Castro Ruz

Como ocurre con los hombres que han prestado un gran servicio a la humanidad, el tiempo que sigue al momento de su deceso es tiempo de recordación reflexiva, de reconstrucción de su ideario, de crecimiento sostenido de su legado. Así vive el Comandante en Jefe sus primeros doce meses de inmortalidad, en el pensamiento, la voz, el texto, las imágenes de los que le amaron y también- luz que hace sombras- de los que no le amaron. Este primer año posterior al 25 de noviembre del 2016 no es otra cosa que una premonición de los años futuros, cuando la figura del héroe, el pensador, el estratega, el estadista, el comunista, el hombre, el personaje de muchas miradas se continúe expandiendo en la galaxia de los siglos de como un Big Bang, como un brote que da paso a una selva, rehaciéndose interminablemente su legado.

Para de algún modo aproximarse metodológicamente al estudio de la obra de Fidel Castro pretendo resaltar siete puntos de partida. No son obviamente los únicos, pero al menos sirven para establecer un estudio fecundo del pensamiento y de la acción del gigante. Parafraseando la máxima marxista: sin teoría fidelista no hay acción fidelista, entendiendo a revolución y fidelismo como sinónimos en el sentido dialéctico, transformador, rebelde, humanista lo cual hace casi imposible separar en el líder la acción y el pensamiento, mas bien se ven como una unidad compleja. Estas siete líneas de análisis son:

La arquitectura axiológica humanista de Fidel.
La relación Fidel- Pueblo.
Fidel y la sociedad como sistema.
Comprensión de la política para la emancipación.
Fidel y la visión de la historia
Los ideales rearmados.
El partido comunista de Cuba. Obra de Fidel.

Cada uno de estos temas valen un libro, un examen interminable, pero obviamente en los límites y fines de una intervención en tan limitado tiempo tan solo se pueden presentar así como se anuncia la existencia de un mundo infinito, al que debemos llegar como una condición indispensable de compromiso público con la teoría y práctica por ese mundo mejor posible, es decir un mundo verdaderamente habitable. Digamos que esta propuesta se alinea no con un sedimento, sino como un desafío. No como un anclaje sino como una inquietante realidad de sistemático cuestionamiento. Por otro lado los límites entre un contenido y otro se difuminan, porque la realidad no separa las cosas, en la realidad ello se expresa como un todo, por tanto la separación es tan solo para el estudio, para el análisis.

En esta intervención solo nos referiremos brevemente a la arquitectura axiológica de Fidel Castro. Esta es un formidable edificio de valores humanistas conformados desde su infancia, en los años primogénitos de la familia y las relaciones con los desposeídos. Un proceso de edificación que se hizo firme en la vida estudiantil, en sus años breves como abogado profesional, pero sobre todo en la interacción de la lucha revolucionaria. Es ese conjunto de valores lo que distingue a Fidel de su condición de clase social originaria, lo que le permite germinar como líder y las señales lumínicas para que el pueblo lo identificara como tal.

Los valores humanistas de Fidel son consecuentes con la herencia que llega de la Fe cristiana pero trasciende y supera ese ámbito al mezclarse con los componentes de la ética martiana, del natural estado de la cultura familiar campesina, que es un conjunto de normas éticas reunidas alrededor del término decencia, práctica establecida entre los humildes del campo, cultivada por la familia de Biran aun cuando son los dueños.

Más tarde la formación marxista aporta argumentos a esos valores solidificados en la personalidad del patriota. La solidaridad, el altruismo, la responsabilidad, la dedicación al trabajo, el patriotismo, la bondad y un valor complejo porque en él se concentran muchos de los otros pero con una carga de cultura, interpretación de la historia y nacionalismo revolucionario para distinguirlo del chovinismo, o de su versión burguesa radicada en el liberalismo, y es el antiimperialismo de Fidel, similar al de Martí, de quien quizás obtuvo sus bases teóricas.

Estos son tan solo algunos de esos valores resultantes del proceso formativo en la vida del guerrillero. La huella de esos valores son perfectamente visibles en el anecdotario, en la biografía, en la memoria de los que lo conocieron. Por cierto todos los cubanos de las generaciones que acompañamos su vida activa como estadista, tenemos la sensación de haber intercambiado personalmente a él, tal de firme es la alianza del hombre/comandante con el pueblo.

Pero también se puede encontrar profundas evidencias de esos valores en la Revolución que él lideró: La justicia social como núcleo interno del sistema, las sistemáticas reconfiguraciones en lo económico, en lo social, en lo político dentro de la Cuba posterior al 1959 para aproximarse lo más posible al ideal de la equidad. La línea de acción establecida por el Programa del Moncada está signado por un profundísimo sentido de valores humanistas revolucionarios, basta ver como los problemas allí identificados: el problema de la tierra, el de la vivienda, se desprenden de sus componentes económicos para concentrarse en la calidad de vida del ser humano, en el campo, en la ciudad, en la dignidad de cada persona, o en la definición de “pueblo” que da el joven rebelde en ese documento.

El otro documento donde los valores son protagonísta es el Concepto de Revolución expresado por Fidel donde asegura que Revolución es: “defender valores en los que se cree, al precio de cualquier sacrificio…Altruismo, modestia, desinterés.. No violar principios éticos”. Por otro lado o mejor por muchísimos lados sus valores se expresan en los caminos del internacionalismo, desde Argelia hasta los más de un centenar de naciones del mundo donde hoy hay trabajadores de la salud cubana o de otras esferas de la actividad, con hitos formidables como el del Ébola o la fundación de la Escuela Latinoamericana de Medicina, y de las misiones libertadoras en tres continentes de las cuales la guerra en la República Popular de Angola es la más recordada.

Uno de los aportes fundamentales a la axiología en Fidel está la confirmación de que no se puede despojar la política de los valores, que ninguna alternativa política es más importante que la vida de un ser humano, que el político, es decir la persona que profesionalmente ejerce la labor política en la sociedad tiene que estar dotada de un sólido conjunto de valores del humanismo revolucionario.
Digamos que si el socialismo no puede existir sin esos valores que engrandecen a los seres humanos, Fidel dentro del modelo socialista cubano representa los asideros que permiten sostener la esencia del proyecto nacional. No es justo además adjudicar las disfuncionalidades actuales del sistema a las decisiones del pasado, en los tiempos cuando Fidel estaba al frente de la Revolución, y no es por negar las responsabilidades que el ejercicio de la dirección política, entre las que está asumir los aciertos y los errores, tenemos los que una vez fuimos cuadros en cualquiera de los niveles de la sociedad, sino porque el cúmulo de factores que confluyen en la suerte final de una línea de acción en el caso de un país es amplio por quienes actúan en él y por las contradicciones que el contexto histórico genera. Fidel sabía eso, pero nadie fue más duro con él en la crítica a la práctica de gobierno que él mismo, lo cual le aporta mucho de esa distinción axiológica de la que hablamos aquí.

Muy llamativo es en que se habla de un ser de carne y huesos, imperfecto en su humanidad, visible, fotografiable, abordable, un ser humano establecido como paradigma. Porque en cuestión de valores y de guías, la humanidad -Cuba no es la excepción- está abarrotada de iluminados y gurúes, pero en su inmensa mayoría pertenecen al mundo de lo esotérico de la santidad y otras congregaciones de deidades expuestas en altares, panteones o místicos legendarios quienes nos llegan en la incertidumbre de la historia o del tiempo; en cambio Fidel es reconocible, sin misticismos ni magias, una persona en la cual cabemos todas las personas del archipiélago al tiempo que él alcanza a desplegarse o multiplicarse en la extensión popular, como si en la repartición de su legado, cada cubano hubiese ganado con Fidel los valores revolucionarios que le sirven para conjugar su vida con el fulgor de una estrella.

La edad de los trovadores

Todo es cuestión de tiempo, el tiempo es una abstracción, no como lo puede ser un texto de muchas subordinadas o hecho de palabras antiguas, no como lo puede ser un lienzo de Kandisky o un algoritmo de la cuántica teórica. No. Más bien como la ansiedad en la cita esperanzadora de un adolescente;  las imágenes fugaces dentro del cráneo que se va secando o el zapato apretado en el pie del enamorado feliz. El tiempo no es solo de segundos, horas, días, meses, años, es también de sueños, utopías, hormonas, asombros, desesperanzas.

Ese tiempo no tiene calendarios, o relojes suizos, y la verdad tampoco  los necesita.

No iba aún a la escuela cuando falleció Sindo Garay mi madre cantaba sus canciones con una maravillosa voz de campesina. María Teresa Vera se murió el mismo año que nací, pero siempre que escucho Veinte Años se me enlaza el aliento con una cuerda de añoranzas. A pesar de ser una copia ruda  escucho a menudo El colibrí y la flor, cantado por Silvio,  un poema musical que algún enamorado dejó dentro de una botella a la deriva. ¿Qué pasa con el tiempo de la poesía? Será que merece una ecuación de Einstein para ser descrito.

Todo esto viene porque Vicente cumplió 70 años.

Noel, Sara y Santiaguito se fueron a  destiempo.  Amaury  ya no calza tenis viejos en público sino traje y corbata en un muy bien ordenado set de TV.  Pablo es un señor grueso de pelo ralo y Silvio, con muchas canas usa lentes para leer las partituras y grande audífonos para escuchar las referencias. Estos son los trovadores de mi generación, hemos sido viajeros en una misma balsa astral.  Todavía recuerdo la euforia en la casa de Odalis cuando llegué con el recién lanzado disco Causa y Azares, recuerdo el brillo de su cartulina, la belleza de los grabados y sobre todo los arreglos desbordantes de Afrocuba con la voz atiplada del trovador.

Tal vez el tiempo de la trova es el calendario de nuestros propios años de naufragio o de libertad.

En el cel de mi hijo veinteañero están los discos de Silvio, ¡todos! incluso las canciones inéditas que circulan por ahí. Las remasterizadas grabaciones de RCA Victor de Manuel Matamoros, Ciro y Cueto mezcladas con las piezas febriles de Fito, Sabina y la electrónica de algún jazzista experimental. Nuestra herejía feliz es,  cantar a dúo “Son oscuro” de Noel y luego exorcizarnos escuchándola en la voz de Sara, Marta o Xiomara. Entre mis hijos y yo hay un puente temporal y colgante atado con las cuerdas vocales de la poesía y las de las guitarras de nuestros trovadores.

Porque el tiempo es una estación, iba a escribir abstracción, más sujeta a los impulsos de las nostalgias que a las agujas nerviosas de los relojes. El tiempo de la trova, los rostros aniñados que una vez fuimos y esas miradas todavía optimistas que somos. El tiempo no puede ser vencido pero al menos puede ser burlado.

Es así como andamos, burlándonos de las rajaduras de un edificio que amenaza con derrumbarse en cualquier momento a la vez sembramos un nuevo árbol cada día, nos alimentamos de palabras recién horneadas, reconociendo que el gusto por las muchachas no tienen la misma edad de las pupilas que las desnudan en la distancia, escuchando a los trovadores, como si el tiempo no hubiese pasado, y en una ecuación de Einstein la curva del espacio permitiese a mi hijo llegar conmigo a la casa de Odalis, con el disco recién lanzado de cartulina brillante y sonido en Alta Fidelidad a una poesía  trovada en el tiempo inmemorial que no termina.

La enseñanza privada del Inglés y el valor colectivo de la educación

Armandito es un niño muy inteligente, tanto que es capaz de hacer cien preguntas en el tiempo que necesita Usaín Bolt para llegar a la meta. Cuando consigues responder la última, ya el peque de nueve años y meses tiene lista su próxima andanada. Armandito va a la escuela en tercer grado, y por las tardes al ajedrez- menos los sábados- porque los sábados lo lleva su mamá a estudiar inglés en una escuela privada, cerca de donde vive. Las clases le aburren un poco, pero su maestra de idiomas le dice que hay que saber inglés, porque un día, cuando sea grande, tal ves le gustaría viajar y visitar otros países.

La escuela privada donde el peque y otros cien chicos aprenden ese idioma era antes del 1959 una escuela, luego fue una casa de familia y ahora, nuevamente una escuela privada con amplia para aceptar una matrícula considerable. Allí trabajan por turnos varios profesores, algunos muy jóvenes. Hay diversos cursos, para niños, para adultos, cursos básicos, otros más especializados. La escuela imprime o manda a imprimir sus libros de textos y cuadernos de trabajo, en colores, con un bello acabado. Entregan un CD con videos y otros materiales. Cobran 8 CUC (125 CUP) por mes, algunos de los libros y cuadernos deben pagarse aparte. La matrícula casi siempre está overload.

Armandito me enseñó su nuevo cuaderno de Inglés, se llama Welcome to America. El texto de trabajo tiene como personaje central un genio igual al de la película de Aladino y la lámpara maravillosa de Walt Dissney, pero este “genio” risueño y buena onda no se viste de árabe, sino de Tio Sam, y por todas sus páginas invita a los chicos a conocer los Estados Unidos. En la página tres está la bandera de las muchas estrellas, el pie de foto dice la describe cándidamente “This is the Satra an stripes.It´s the American flag, It´s red, blue and White”. Según el texto para niños de tercer grado la comida más popular en “America” es “Burger and french fries”. En la última lección dos grabados sugiere a los chicos “visite California on your summer vacations”  “visite  Utah on your winter vacations ”.

En la lista de actividades por cuenta propia autorizadas en Cuba está la de “profesor de taquigrafía, mecanografía e idiomas” no sabemos por qué empaquetaron enseñanzas tan diversas en una sola norma, tal vez para ahorrar, hoy creo que nadie usa taquigrafía, y los ordenadores desterraron la mecanografía tradicional. También está autorizada la actividad de “repasador” que exceptúa de su práctica a los maestros en activo. Las personas con esa labor, utilizan su casa para la enseñanza, pagan impuestos al fisco, y tienen determinadas obligaciones con la sociedad.

En la idea original de la norma aprobada existe una intención de apoyar a los maestros jubilados para ganar algo de dinero y aportar sus saberes a los estudiantes. La mayor parte de la educación en Cuba es pública, gratuita, y laica. Sin embargo en los últimos años florecen estas escuelas privadas, que no son ya pequeños espacios dentro de una casa, sino academias con abundantes matrículas, personal contratado (legal o no) y pingues ganancias debido, entre otras cosas, a que los impuestos a este oficio no son altos.

La regulación del Estado sobre estas escuelas privadas es básicamente jurídica. Los inspectores pasan y se cercioran del cumplimiento de las condiciones aceptadas por la norma y controlan el pago en tiempo de los impuestos. Sin embargo, el Ministerio de Educación tiene una responsabilidad reguladora sobre la calidad de la enseñanza en estos claustros particulares, calidad que incluye además del nivel técnico científico de la instrucción, la condición cultural, ideológica del contenido y de la docencia metodologia. Cualquier maestro o profesor en Cuba, aun cuando ejerza su oficio de forma privada, está obligado a aceptar en su enseñanza los códigos éticos, los valores, y la formación cultural y patriótica que compone la estructura ideológica de la sociedad socialista. La pregunta sería ¿Esas escuelas particulares donde enseñan Inglés cumplen con esa exigencia?  ¿El cuaderno de estudio entregado por esa escuela privada niños de nueve años, cumple con los principios de formación de valores, de identidad cultural que se preconiza en Cuba?

Aprender inglés es una necesidad de los tiempos que vivimos. En la enseñanza cubana, desde tercer grado se comienza con el aprendizaje del idioma de Shakespeare, sin embargo por ejemplo, en la escuela primaria de Armandito, en el curso corriente solo han dado dos clases debido a la falta de maestros de idioma. Como se sabe, la mejor edad para el aprendizaje de las diversas lenguas en la infancia, y también coincide con que es la etapa de la vida en la cual se forma la  personalidad, se construyen las estructuras que sostienen la conciencia individual del sujeto las que le servirán para interactuar a lo largo de toda su vida con el resto de la sociedad.

En Cuba, como en el resto del mundo, la formación ideológica es sistémica porque se articula en diversos componentes del medio los cuales en conjunto, aportan a la educación de los sujetos, pensemos en un engranaje de muchas ruedas dentadas las que al girar junto a las otras, hacen que el artilugio funcione. Entre esos componentes principales está en primer lugar la familia y la Educación, en mayúscula para designar la institución en el sentido amplio del concepto. Si la formación ideológica es un sistema, y cada componente del mismo ha de adaptarse al entramado de relaciones, límites, alcances, y formas de articulaciones que estas tienen; se comprende como distorsión la existencia de discursos contrapuestos a lo interior de los elementos de ese sistema o entre sus componentes.

El caso que abordamos es el ejemplo más luminiscente: La educación de inglés en la escuela privada utiliza para la enseñanza materiales con líneas de mensajes cuyo sentido es, cultural e ideológicamente opuesto, o cuando menos confuso, en relación a la promulgada en el consenso general y mayoritario. Ello es componente básico en el núcleo de la conciencia social. Para defenderla se apoya en un elemento jurídico, está refrendado en la ley de leyes y sus derivaciones, y los integrantes de la sociedad están en el deber de cumplirlo cuando entran en relación con el espacio público. Es decir, el ámbito de lo privado, de lo que es privado no se acepta para una escuela, aunque las personas que allí asistan paguen al dueño por ser instruidos.

El dueño de la escuela tan solo lo es del inmueble y sus medios, también de la apropiación de ganancias pero no de lo que enseña, de los dice, de lo que comunica, y de las cuestiones básicas en el método de enseñanza, ello tiene que entrar en consonancia con lo consensuado socialmente y defendido en el ejercicio del interés colectivo. La escuela particular tiene que ser orgánica con la enseñanza pública. Pensemos en otro ejemplo: en la escuela particular no se admiten castigos físicos o morales a los estudiantes, ni se admiten métodos de enseñanzas que utilicen recursos que contravengan la moral pública, digamos la pornografía, la distribución de drogas, el abuso sexual etc. De ocurrir algunos de esas violaciones automáticamente el lugar es clausurado y el responsable puesto a disposición de los tribunales.

En medio de todo esto hay un elemento regulador esencial, la familia. Los padres aceptan llevar a sus hijos a esa escuela, aceptan sus reglas, aceptan sus métodos. Es de suponer que ante la transgresión de lo que la familia entiende como correcto, reclamen al profesor, al dueño de la escuela o ambos y de no rectificar retiren al hijo del lugar. Pero probablemente en el caso que nos ocupa, no parecen ser muchos los padres que han ido a cuestionar la escuela de inglés por los mensajes del cuaderno de trabajo. Ello lleva el análisis a otra dimensión, la cual sin duda es muy interesante y compleja.

Pero volvamos al mecanismo de engranes. Se conoce que en Cuba la formación en valores como transversal a todo el sistema. La sociedad, lo económico, lo político contiene en sus “genes” las coordenadas del centro ético moral construido como parte del consenso social, de la conciencia social, en el caso de Cuba, los valores, la ética, la conducta del socialismo. Debido a esa transversalidad todos los espacios comunicativos deben tener en cuenta los códigos de valores. Las medicaciones dentro del sistema son tan variadas y complejas que muchas veces los contrasentidos adquieren categorías de absurdo, como el caso del maestro cuyo objetivo en clase es promover en los estudiantes la solidaridad, pero luego, en el receso, o en la actividad de los pioneros, o en la fiesta del cumpleaños colectivo, le ponen a los chicos productos culturales que promueven profusa y eficazmente el egoísmo, el valor de lo material por encima de lo espiritual entre otras conductas propias del capitalismo.

O que la directora de Cultura de un municipio, estimule la presencia en una plaza pública un espectáculo musical o de otras artes explícitamente negadores de la cultura que ella debe defender, peor aun cuando lo hace con autorización de las autoridades del gobierno, el Partido, y en pagar a los atorrantes invitados gaste el  dinero de la cuenta especial que dispone para el bien común en la administración y cuyo origen es el impuesto, público, o la ganancia de las entidades de servicio estatal, es decir de todos. Otro ejemplo está en las banderas gringas dentro de vehículos del Estado en Cuba o la difusión de propaganda nociva dentro de los espacios colectivos, como los ómnibus del transporte público.

No tiene qu ser necesariamente el caso pero no es posible olvidar que entre las funciones de las embajadas está promover la cultura de la nación que representan en el país donde se establecen, lamentablemente sabemos ya a que se dedica la sede diplomática de los EEUU en la Habana, no se puede desconocer la existencia de una intención malsana de los servicios de inteligencia imperiales, y de sus industrias culturales en interés de subvertir el sistema socialista cubano.

Por supuesto no estoy diciendo que en el caso particular de la escuela de Armandito sus dueños sean parte activa y consiente de esa  actividad subversiva, cuando menos lo son “inconscientemente” porque más allá de la necesidad impuesta por el orden global del dólar como economía dominante, de aprender inglés los mensajes de sus cuadernos no deberían fomentar la cultura de dominación o articular de forma casi perfecta con intensiones como la de estimular a los adolescentes a concurrir a becas en EEUU, o aportar a la sedimentación de símbolos que promueven la separación de los sujetos del ideario cubano y del proyecto socialista.

Este post no invita a limitar y mucho menos cerrar esas escuelas, tan solo llamar la atención sobre las regulaciones del sistema sobre ellas. Una buena práctica sería, por ejemplo que los metodólogos del Ministerio de Educación invitasen a estos profesores de las academias privada a juntos construir los textos docentes, o que se establecieran áreas de colaboración mutua como aportar los libros y materiales docentes y por supuesto asegurar que las clases de inglés correspondientes a lo curricular en las escuelas públicas se impartan con la calidad que merita la educación cubana. Las familias deben estar muy atentas a  enseñanza de sus hijos, deben tener muy claro que nadie, ni el que actúa dentro del negocio privado, puede degradar los valores de la Nación, que nos han llegado en la lucha heroica de muchos decenios de enfrentamiento al poder del imperio más poderoso de la tierra.
Los ministerios implicados en estos asuntos deben cumplir con su función.

Armandito es un niño inteligente de nueve años, seguro de su vida porque la sociedad que hemos construido lo defiende, lo cuida, le educa para que sea un ser humano pleno, patriota, altruista, generoso, deseando solo de él que en sus acciones y en su corazón sea un defensor de Cuba, de la emancipación latinoamericana,  para que no confunda América con  Estados Unidos, y que es bueno saber el idioma de Mark Twain, Martin Luther King y John Lennon pero enfrentar con firmeza el de John Quincy Adams, James Monroe y John Davison Rockefeller.

De cifras y de rostros 

Cincuenta escaladas a la cumbre del Turquino. Pura estadística, cifra sin mucho vuelo, tan solo denota la persistencia de tiempo, oportunidad y ánimo por el esfuerzo. Si también amor por la Sierra y sus muchos significados, pero nada más.
Lo valioso no es la cifra, lo valioso son las gentes, las muchísimas personas con las cuales he trepado al techo de Cuba. Esa cifra no la se, y que bueno, porque sería confundir estadística con emoción, los datos pueden desvirtuar el sentido de las muchas almas trepadoras, caminantes de ocasión con las que una o varias veces tuve el privilegio de escalar hasta el punto más alto de la Sierra.
Mención especial merecen mis hijos, seis años tenían cuando los llevé al Turquino, primero Alejandro, luego Nacho. Escalaron sin cansancio, curiosos, felices. Ambos ya volvieron de grandes un par de veces.
Sería justo comentar también sobre las mujeres. Para quien le gustan los datos, cuatro fueron y cuatro se fueron luego lejos de mi. Será que este loco trepador no es buen marido. La próxima deberá firmar una promesa, si subes, luego no te puedes marchar.
Por último los amigos y las amigas del camino. Desconocidos hasta quedar en el trillo que serpentea por la pendiente, hermanos y hermanas cuando asomamos por el borde de la cumbre. Otros y otras fueron reclutados para la expedición desde la amistad, la complicidad, el entusiasmo. Mencionar unos implica dejar fuera otros y la Sierra enseña justicia.
Puedo, en cambio, describir llantos, catarsis, dolores, esfuerzos, pánicos, muertes, fertilidades, grandezas, gestos de humildad y de altruismo, libinosidades de ocasión, manos que dieron su apoyo, hombros para llorar o cargar las mochilas de otros, piernas que no se quebraron, ojos que no pudieron con tanta belleza y se volvieron agua de mar, machotes derrotados a la vera del camino, damas frágiles que llegaron las primeras, ciegos capaces de encontrar el trillo por el olor de las mariposas, ancianos venerables y citadinos que se superaron a sí mismo, enfermos sin miedo, niños y niñas saltando de roca en roca, adultos subiendo, metro a metro, con el zurrón repleto por sus dioses y sus demonios.
Para los estadísticos que insisten hubo una ocasión en que Paquito -Delegado del Icap de Camagüey por más de tres décadas – y yo, subimos treinta y ocho naciones en a la punta del Turquino, lo que si es un record.
Esta nueva turquinada es un homenaje a todas esas maravillosas personas con las que una o muchas veces subí hasta la cumbre, donde José Julián nos vio llegar, abrazarnos, ser felices, luego perdernos en el trillo de la bajada, para volverme a ver una vez más.
El Turquino y  Martí, el de la cima, saben que volveré.

Pausa y Poesía

Amigos y amigas de Turquinauta. En estos días, debido a mis clases, solo escribo textos científicos. La verdad es puro deber, prefiero las crónicas, los cuentos, los poemas, pero con crónicas, cuentos y poemas no se hace ciencia -debería- No los quiero abrumar con tan tediosos documentos, pero no quiero que el blog se marchite. Aquí le dejo un inmenso poema de Fayas Jamis pubicado en Segunda Cita y espero que los disfruten.
No se pierdan de por acá

 Poema Poema

Fayas Jamis

¿Qué es para usted la poesía además de una piedra horadada por el sol y la lluvia,

Además de un niño que se muere de frío en una mina del Perú,

Además de un caballo muerto en torno al cual las tiñosas describen eternos círculos de humo,

Además de una anciana que sonríe cuando le hablan de una receta nueva para hacer frituras de sesos

(A la anciana, entretanto, le están contando las maravillas de la electrónica, la cibernética y la cosmonáutica),

Además de un revólver llameante, de un puño cerrado, de una hoja de yagruma, de una muchacha triste o alegre,

Además de un río que parte el corazón de un monte?

¿Qué es para usted la poesía además de una fábrica de juguetes,

Además de un libro abierto como las piernas de una mujer,

Además de las manos callosas del obrero,

Además de las sorpresas del lenguaje -ese océano sin fin totalmente creado por el hombre-,

Además de la despedida de los enamorados en la noche asaltada por las bombas enemigas,

Además de las pequeñas cosas sin nombre y sin historia

(un plato, una silla, una tuerca, un pañuelo, un poco de música en el viento de la tarde)?

¿Qué es para usted la poesía además de un vaso de agua en la garganta del sediento,

Además de una montaña de escombros (las ruinas de un viejo mundo abolido por la libertad),

Además de una película de Charles Chaplin,

Además de un pueblo que encuentra a su guía

y de un guía que encuentra a su pueblo

en la encrucijada de la gran batalla,

Además de una ceiba derramando sus flores en el aire

mientras el campesino se sienta a almorzar,

Además de un perro ladrándole a su propia muerte,

Además del retumbar de los aviones al romper la barrera

del sonido (Pienso especialmente en nuestro cielo y

nuestros héroes)?

¿Qué es para usted la poesía además de una lámpara encendida,

Además de una gallina cacareando porque acaba de poner,

Además de un niño que saca una cuenta y compra un helado de mamey,

Además del verdadero amor, compartido como el pan de cada día,

Además del camino que va de la oscuridad a la luz (y no a la inversa),

Además de la cólera de los que son torturados porque

luchan por la equidad y el pan sobre la tierra,

Además del que resbala en la acera mojada y lo están viendo,

Además del cuerpo de una muchacha desnuda bajo la lluvia,

Además de los camiones que pasan repletos de mercancías,

Además de las herramientas que nos recuerdan una araña o un lagarto,

Además de la victoria de los débiles,

Además de los días y las noches,

Además de los sueños del astrónomo,

Además de lo que empuja hacia adelante a la inmensa humanidad?

¿Qué es para usted la poesía?

Conteste con letra muy legible, preferiblemente de imprenta.

Fayad Jamís
(1930 – 1988)

El periodismo en los tiempos de Trump

Un texto que me parece muy interesante, no solo por el zoquete ese de la Casa Blanca, sino por el fenómeno de la comunicación y el periodísmo en los tiempos que corren

Trump y el periodismo al que nos lleva

Pascual Serrano
Periodista y autor del libro Medios democráticos. Una revolución pendiente en la comunicación
tomado de Público

El fenómeno Trump no es solo político, es evidente que también está afectando al comportamiento de los medios. En unos tiempos en los que la espectacularidad, lo anecdótico, el mensaje breve y simplista domina la agenda, el presidente estadounidense comienza a marcar pauta en los estilos informativos. Su ya cotidiano formato de tuits diarios se convierten en referencia de culto para los medios. Años pensando los gabinetes de prensa cómo incidir con notas, convocatorias, dosieres, informes y cifras, y resulta que a golpes de 140 caracteres con mensajes descabellados puedes fijar la agenda informativa sobre tu presidencia.

Trump tiene garantizado el seguimiento de su agenda no solo por los medios, sino incluso por el resto de los políticos que buscan marcar distancia aunque en realidad sus políticas no varíen mucho. Así cuando el presidente estadounidense trataba el tema del muro con México apareció Mariano Rajoy para afirmar que “no cree en vetos ni fronteras”. Todos sabemos que España también pide visados a ciudadanos de muchos países o conocemos la situación en que se encuentran Ceuta y Melilla, y sus criticadas concertinas, que no son otra cosa que cuchillas para impedir el acceso de inmigrantes. O lo que dijo Pedro Sánchez ante el titular de Trump pidiendo más gasto militar para “volver a ganar guerras” respondiéndole con un tuit en el que se leía “Sr. Trump, créanme, la manera más segura de ganar guerras no es iniciar ninguna. Deja el mundo en paz. Gracias”. Un mensaje perfectamente válido para Hillary Clinton, Barack Obama o incluso su compañero de partido Javier Solana a cargo de la OTAN, pero solo se le ocurrió para dirigírselo a Trump.

La boutades de Trump provocan rápidos distanciamientos de nuestros políticos con el único objetivo de aparentar que ellos aplican políticas diferentes. Así, mientras un coro político y mediático unánime en Europa critica las amenazas del estadounidense de expulsar emigrantes, ese mismo coro se calla cuando la Comisión Europea insta a los Estados miembros  a expulsar a un millón de migrantes “sin papeles” de la UE. Algo que recordaba Sami Naïr en su texto “Mientras Europa imita a Donald Trump”.

Otro de los elementos que más está rentabilizando Donald Trump es el descrédito de los medios de comunicación en la sociedad. Unos medios que cada vez influyen menos en la conformación de la opinión pública. No es verdad que la prensa module tanto la imagen de un político, quizás lo consigan fuera de sus fronteras, pero no tanto en su propio país. Mientras, gracias a la labor de zapa de los medios españoles, Hugo Chávez era el político peor valorado en nuestro país, en Venezuela arrasaba en cada convocatoria electoral y conseguía más porcentaje de votos que los presidentes europeos. Y mientras, varios años antes, todo Occidente admiraba a Mijaíl Gorbachov como el gran estadista que abría y democratizaba la Unión Soviética, su popularidad estaba por el suelo en su país natal, donde los percibían como el irresponsable que había desmembrado la gran nación soviética.

Con Donald Trump está sucediendo lo mismo, nuestros medios se están quedando en la superficialidad de sus payasadas, sin explicar las razones de su apoyo y qué fibras emotivas y temas sensibles está tocando para lograr el apoyo de los estadounidenses. Algo de esto lo explicaba la profesora de filosofía Nancy Fraser: “la victoria de Trump no es solamente una revuelta contra las finanzas globales. Lo que sus votantes rechazaron no fue el neoliberalismo sin más, sino el neoliberalismo progresista (…) las políticas de Clinton degradaron las condiciones de vida de todo el pueblo trabajador, pero especialmente de los empleados en la producción industrial. Para decirlo sumariamente: Clinton tiene una pesada responsabilidad en el debilitamiento de las uniones sindicales, en el declive de los salarios reales, en el aumento de la precariedad laboral y en el auge de las familias con dos ingresos que vino a substituir al difunto salario familiar”. Como ven, algo demasiado elaborado para el minimalismo de nuestros medios a la hora de tratar a Trump, su política y las razones de su llegada al poder. No es objeto de este texto hacerlo, tranquilos.

Mientras aquí nuestros medios ríen e insinúan que Trump se desliza hacia el abismo electoral, las encuestas de la CNN lo que desvelan es que el  57% de quienes lo vieron en su primer discurso concluyeron con una reacción muy positiva a la intervención. Siete de cada diez dijeron que las propuestas políticas del presidente llevarían al país en la dirección correcta y casi dos tercios afirmaron que Trump tiene las prioridades correctas para el país. No parece que el rechazo que nos presentan nuestros medios sea muy real de lo que está despertando Trump entre los norteamericanos. Según un sondeo de la consultora YouGov y la Universidad del Estado de Pensilvania para el Washington Post, sólo el 3% de los que le votaron en noviembre se arrepienten.  Una encuesta de otra empresa, Morningconsult, revela que las controversias del presidente reducen su apoyo entre los demócratas e independientes, pero la aumentan entre los republicanos. Un ejemplo: cuando declaró a los medios de comunicación “el enemigo del pueblo”, su valoración entre el público en general cayó 15 puntos porcentuales, pero entre sus seguidores subió 31. No es mala estrategia, bajas entre los que ya no eran tus partidarios pero te afianzas entre los que te apoyan.

Y aquí volvemos de nuevo al descrédito de los medios. Un descrédito tan merecido como desastroso para el periodismo y el valor de la verdad. Solo el desprecio ganado a pulso durante tantos años ha provocado que políticamente resulte hasta rentable repudiarlos, algo impensable hace unas décadas. Ahora la Casa Blanca se puede permitir excluir de una conferencia de prensa de su portavoz a varios importantes periódicos y canales televisivos nacionales y extranjeros y obligar a los trabajadores de las cadenas televisivas ABC, NBC, CBS y Fox a acudir sin cámaras al acto sin ningún coste político. Lo señalaba en España la periodista Rosa María Artal: “La prensa está en entredicho. Una crisis mal afrontada y peor resuelta la mantiene en situación de debilidad. Donald Trump, el nuevo presidente de Estados Unidos, ha decidido usar ese estado vulnerable a su favor para avanzar en unos planes realmente temibles”.

De todos modos, no es nueva la estrategia de Trump, hace tiempo que otros políticos ya saben que hacer el payaso resulta más rentable para conseguir que unos medios, ávidos de sensacionalismo, frivolidad e intrascendencia (y unas audiencias, también hay que reconocerlo), dediquen sus contenidos a lo estúpido y obvien las cuestiones problemáticas que al líder le pueden resultar incómodas. Probablemente el pionero fue Silvio Berlusconi, quien lograba en una visita a la tragedia de un terremoto mal gestionado desviar la atención de los medios diciéndole a una médico de emergencias desplazada al lugar “no me importaría ser reanimado por ti”. Sí, los medios ridiculizaron al primer ministro, pero no hablaron de la falta de recursos del rescate ni la ausencia de medidas de prevención. Algo similar logró el primer ministro italiano, a la llegada a Italia de Angela Merkel para un encuentro bilateral. A Silvio Berluconi, con todas las cámaras enfocando, no se le ocurre otra cosa que esconderse detrás de una columna para darle un susto/sorpresa a la alemana. Inmediatamente la noticia era la estupidez y no el motivo del encuentro. Así es como se explica que entre tanto show de Trump haya pasado desapercibida la derogación de las regulaciones que reforzaban los controles sobre Wall Street y los bancos tras la crisis financiera.

La estrategia de dispersión es utilizada ya por muchos políticos y seguida diligentemente por los medios, en unos casos con conciencia clara de colaboración o en otros sencillamente por el nuevo culto a lo trivial. A mediados de marzo las calles de las grandes ciudades brasileñas hervían de manifestaciones, violencia y represión policial en rechazo al presidente Temer. La noticia fue recogida por el diario El País, sin embargo colocó en un posición más destacada otra sobre Brasil y Temer: “Los fantasmas obligan al presidente de Brasil a dejar la residencia presidencial”. En medio de los disturbios, Temer da en una entrevista a la revista brasileña Veja la explicación de por qué abandona la residencia oficial presidencial: “Sentía algo extraño ahí. Desde la primera noche, no pude dormir. La energía no era buena. [Su mujer] Marcela sintió lo mismo. Solo le gustaba a Michelzinho [su hijo, de 10 años], que iba corriendo de un lado para otro. Llegamos a pensar, ¿habrá fantasmas aquí?”.

Como bien señala El País, “desde entonces se ha convertido en la historia brasileña más popular en lo que va de año. Ha aparecido en cientos de medios internacionales, generalmente con un título del estilo El presidente de Brasil se muda de la residencia oficial por miedo a los fantasmas”. La idea del brasileño es perfecta: si vas a protagonizar las portadas por las manifestaciones masivas que piden que dimitas por corrupción, lo mejor es decir que ves fantasmas en el palacio presidencial y que te mudas, los medios -con su connivencia o su mediocridad, según cada caso- se encargarán de tapar el asunto serio y dedicarse al estúpido. Y eso es lo que está sucediendo con Trump. Por ello es portada que el presidente norteamericano se sujeta la corbata con cinta adhesiva. ¿Qué presidente se molestaría en disimular ese sistema si sabe que desplazará a las noticias negativas de su país o las críticas a su gobierno?

Y como última opción, a Trump siempre le quedará el recurso de meterse con los medios. Estos, que se creen el ombligo del mundo, ignorarán cualquier otra noticia relacionada con el presidente para ocuparse de la que ellos son los protagonistas. Y si encima pueden presentarse como sufridas víctimas, mejor.

Como decía el periodista argentino Ezequiel Fernández-Moores, “estamos informados de todo, pero no nos enteramos de nada”. El Roto lo resumió brillantemente en un viñeta: “Lo malo que tiene esta edad de oro de la comunicación y la información es que no hay manera de saber lo que pasa”.

Marxismo ¿si o no?

Cuando salí del Pabellón Cuba, las preguntas que traía se trastocaron ante la visión de la Rampa luminosa en la tarde de ferbrero ¿Qué tenían en común con Carlos Marx, y con el Marxismo esas personas conectadas a la Wifi, o mis compañeros de carrera tras el P1, o aquellos aficionados al helado quienes circundaban Coppelia en la habitual y extensa cola? Semejante intríngulis nació del motivador encuentro que tuvimos en el programa Dialogar Dialogar que organiza cada mes el Dr. Elier Ramirez Cañedo y que en esta ocasión se involucró en el tema: Problemas de la enseñanza y divulgación del marxismo en Cuba.

¿De qué marxismo hablamos allí? Del llamado originario, que para muchos incluye además de las obras de Carlos Marx y Federico Engels a V.I. Lenin, a los que se les incorporan las aportaciones de otros pensadores: Mariátegui, Gramsci, Rosa Luxemburgo, Trotski. Algunos de ellos han sido considerados injustamente como actores de reparto, pero como bien asegura la Dra. Natacha Gómez Vásquez ninguno es menor que otro, cada uno hizo sus aportes. Así ocurre con los filósofos marxistas de nuestro tiempo, contribuyen y actualizan el marxismo permitiéndole respirar y comprender la sociedad actual. Del que según la palabra del DrC. Felipe J Pérez Cruz es primero que ciencia, una ideología de profundo sentido ético.

¿Cómo entendemos el marxismo en Cuba?, ¿cómo la filosofía oficial de la Revolución? ¿Cómo una obligatoria interpretación del mundo para aquellos que se precien de ser de la vanguardia intelectual y política?, ¿Cómo una condición excluyente para ser revolucionario? El dilema no es ni fútil, ni sencillo. Claro que ya sabemos hoy que no se necesita considerarse marxista para ser revolucionario, es decir se puede desconocer la teoría marxista y en cambio ser un luchador por la emancipación y un activo combatiente antimperialista. El Partido Comunista de Cuba es un partido marxista, pero no en el sentido clásico, del socialismo europeo o asiático, sino que esa base del pensamiento está por esencia integrado, además de los clásicos antes mencionados, por representantes de la cultura y el pensamiento filosófico cubano, desde Varela a Fidel, pasando por Martí, Varona, Mella, la generación del 30, Ernesto Guevara, Carlos Rafael Rodríguez, Armando Hart y muchos otros. A decir de Mariátegui, “ni calco ni copia, sino creación heroica”.

 

Por otro lado no se puede desconocer el contexto: Cuba, en el centro del mundo occidental, con todo lo que eso entraña, en lo político, ideológico y cultural, construye una sociedad cuyas bases se asientan en la filosofía de “aquel alemán” y su imprescindible compañero. Tal osadía- también se le puede llamar locura- es en sí mismo un formidable desafío, solo posible en un pueblo como este. De manera que el tema, viéndolo en ese contexto resulta un exotismo. De todo ello queda muy claro que en Cuba es posible ser patriota sin ser marxista, pero de ningún modo se puede ser marxista sin ser patriota.

Desde muy temprano comenzaron en la Revolución los antagonismos sobre el tema. La naciente sociedad se encontró con cincuenta años de satanización propagandística anticomunista que pintaban a Marx, Engels y todos los que le continuaron, como hijos de Belcebú y a quienes le seguían, como sujetos fundamentalistas y antropófagos. La realidad vivida en la obra de la naciente revolución fue quien abrió al marxismo las puertas de las casas y de las gentes. La justicia social, la dignidad restablecida de los humildes, el protagonismo de los héroes de cuatro guerras, y la obtusa, agresiva e injusta respuesta imperial a la naciente rebelión, pusieron al pueblo ante la única disyuntiva posible, el socialismo.

Once lustros después estamos discutiendo todavía sobre el tema. En todos estos años han sido muchos los aciertos y también muchos los errores en la enseñanza y divulgación del marxismo, pero como dijo el joven profesor Yosvani Montero “ningún error es más grande que la obra en su totalidad” errores metodológicos, organizativos, bibliográficos, y según el profesor Esteban Morales, también errores políticos.

Para no pocos docentes- recuerdo algunos de ellos de mi época de estudiante- era mejor el adoctrinamiento a pulso, y que no hubiera en clase dudas, sospechas y debates, lo que contradice a la teoría marxista: cuestionadora, en constante construcción y altamente cinética. El profesor que no genere debate en el aula está apagado y debería cambiar su método o su oficio. Lo mismo que el político. El profesor Luis Suarez llamó la atención en el encuentro que si bien en los primeros años de la revolución, los dirigentes y cuadros históricos iban en sus discursos al marxismo, los actuales parecen preferir no citarlo. Lo cierto es que la ausencia de debate en las aulas es preocupante y pernicioso, así como la metodología “verticalizante y escolástica”. También lo es el distanciamiento del discurso político del marxismo.

Lamentablemente mucho del rechazo que genera en el aula los temas de filosofía marxista tienen su causa en la petulancia de la superioridad absoluta sobre otras formas del pensamiento o porque se enseña como algo acabado, del pasado, inmóvil, cuando es dialéctico, actual y en relación directa con la práctica.

Surge de inmediato una cuestión, ¿Es imprescindible entonces la enseñanza del marxismo en Cuba? Claro que lo es, pero no como un recurso proselitista para captar adeptos fieles, o como filtro para sesgar a los “paganos”, sino como ciencia y como método, como arma y como recurso para interpretar el mundo y sobre todo, transfórmalo, como aventura formidable de jóvenes que apenas tenían 30 años cuando lanzaron al mundo ese texto formidable y redentor que es el Manifiesto Comunista.

La Dra. Gómez Velázquez asegura que hay personas de profesión marxista, pero sin vocación marxista. Junto a ellos los que, enclaustrados en una filosofía academicista, acusan de vulgar cualquier aterrizaje de la teoría al espacio de la vida real, de la gente común. Estos “monjes de clausura”, se olvidan que las obras de los clásicos y los que le continuaron son armas imprescindibles para comprender la vida y modelar al sujeto que ha de transformar al mundo. Ciertamente la teoría marxista fue interpretada en muchos y variados enfoques, a la medida o desmedida de traductores, políticos o académicos fundamentalistas. Muchas de esas interpretaciones han creado más confusión y como alerta la Dra. Gómez Velázquez los debates acerca de un marxismo irreal, aleja a los verdaderos interesados.

Para evitar distorsiones y sobre todo para poder comprenderlo en toda su magnitud se debe interpretar al marxismo como una cultura. Justo sobre ese enfoque la Dra.C Olga Fernández aseguraba con toda razón que hay que enseñarlo desde lo cultural. Una “cultura del combate” insistía la profesora. Esa “espiritualidad cognitiva” merece mejor difusión, mejores abrevaderos informativos para los jóvenes, los estudiantes. Esa filosofía redentora, que nos permite enfrentar con éxito los efectos del consumo y de la barbarie, la “atroz anticultura”; esa comprensión que se ajusta a toda forma de resistencia; según la profesora Fernández “inclusiva, dialógica, transformadora para las masas” merece caminos más despejados en su tránsito pedagógico y cultivador.

 

Recuerdo una excelente biografía mínima de Marx, Moro el gran aguafiestas cuya autora Paquita de Armas asistió al debate, esa biografía me rescató del marxismo escolástico y cuadripléjico que recibía entonces. Ese recuerdo personal conduce a uno de los caminos expuestos en el intercambio: llegar al marxismo a través del personaje de Carlos, el nacido en Traveris, el esposo de Jenny, el amigo de Engels, como se puede llegar mucho más rápido a la cultura martiana con la amistad de José Julián. El papel del maestro de historia y de la historia misma es fundamental para la enseñanza del marxismo. Historia y filosofía no se pueden separar, ni desde lo metodológico, ni desde lo docente. La historia nos aporta a héroes reales, hombres y mujeres marxistas quienes contenían los valores y el conocimiento así como el ejemplo personal de sus vidas, esto quiere decir que Ernesto Guevara “nos conduce desde la belleza y de la ética diaria y de la moralidad de resistir” todo lo cual es parte de la cultura marxista, tal y como lo expresó en el debate el Dr.C Felipe Pérez Cruz.

Pérez Cruz también aseguró lo importante que resulta para los estudiantes ver el marxismo como lo que es: una maravillosa perspectiva de justicia para el mundo, “somos del Caribe, y hemos de enseñar el marxismo como caribeños, no como alemanes” afirmó el docente. Esa idea me vuelve a la reflexión sobre la geopolítica y la contradicción: esta nación del tercer mundo, en el corazón mismo de la cultura occidental, liberal, capitalista, sigue resistiendo a años de ataques y mantiene vida en el ideal del humanismo, de la ética en favor de los humildes, de los desposeídos. Así me devuelve la imagen de la Rampa luminosa en la tarde de febrero, con toda la gente que enfrenta la vida en medio del asedio del consumo y de la barbarie; todos, poniendo algo de si para sostener y sostenerse en una sociedad redentora, y a la vez imperfecta que no esperó a que todos los proletarios del mundo se unieran, y se lanzó por su cuenta y riesgo al asalto del cielo.

La diplomacia cubana, es la del pueblo

Entrevista a Anayansi Rodríguez Camejo ex embajadora de Cuba ante la oficina de Naciones Unidas en Ginebra y otros Organismos Internacionales en Suiza.

En el salón donde sesiona la Conferencia de Desarme en la sede de la ONU, en Ginebra, la luz del septiembre nórdico pasa por cristales polarizados Es un foro de señores solemnes con sus trajes grises o negros, con miradas duras, y papeles importantes en carpetas de broches niquelados. De súbito se abre la puerta y entra el sol, no cualquier sol, sino el sol radiante del Caribe. Entran los colores del trópico, las danzas y los cantos, vienen con la joven y la mulata. Pero atención, no es la muchacha del vestido de flores, la bailarina folclórica en el mundo de los señores; es una paloma y una montaña, es el talento y la valentía, la dignidad y la firmeza; es el conocimiento y la verdad.

No llega a complacer el estereotipo colonial del tabaco y el ron, sino a representar la rebeldía de los del Sur; con su sonrisa y su voz de niña se alzará para a exigirle freno a los que esconden el maltusianismo en las palabras rebuscadas de los discursos. Con los argumentos de un pueblo, de mil pueblos, de la humanidad irredenta y la sabiduría de un líder invicto, viene a quebrar las alcancías de la muerte. Todos los hombres la miran con asombro, ¿quién es esa transgresora que no se ha puesto un traje de ejecutiva y se aparece así toda de luz? La joven representante, con su vestido de colores, va a sentarse en el escaño que le corresponde, justamente detrás de un cartelito con cuatro palabras de fuego CUBA y junto ella se sienta, optimista y seguro, todo el pueblo del caimán rebelde.

Así cuentan los que vivieron aquel momento de la llegada de Anayansi Rodríguez Camejo al foro sobre desarme, ella, en aquel momento era la segunda secretaria de la representación de Cuba en la oficina de Naciones Unidas en Ginebra y otros Organismos Internacionales en Suiza. Luego, después, sería la embajadora de la nación ante esa sede, hasta hoy, que de regreso a la Habana, en vísperas del nuevo año y de nuevas y más complejas misiones me recibe una mañana lluviosa en su pequeño apartamento.

–He leído que Ginebra es uno de los servicios diplomáticos más complejos, no solo para Cuba. Usted coincide con esa idea.

–Tal vez has escuchado eso por el espectro de temas que se ve en Ginebra que son organismos multilaterales, un espectro muy diverso los que tienen un alto componente técnico, pero también un componente político importante, como todos los temas que se ven en Naciones Unidas, porque estamos representando a nuestros países, a nuestros gobiernos; en el caso de Cuba estamos representando a nuestro pueblo. Yo no le diría que le agrega complejidad, en el caso de Cuba, creo que le agrega compromiso, una alta responsabilidad de representar a este pueblo, que se ganó su independencia y su soberanía a costa de mucho riesgo y de mucho sacrificio, y luego que ha sabido defenderla a costa de esos mismos riesgos y esos mismos sacrificios.

Ahí hablamos de DDHH, de defender las posiciones de Cuba en ese tema, que no es tal vez de los más importantes pero si es de los más visibles en la sede multilateral de Ginebra, o defender las posiciones de Cuba en los temas de desarme, y cuando digo esas posiciones hablo de las posiciones que nos ha inculcado, que nos ha enseñado Fidel. Estos temas en Ginebra, tienen un alto tecnicismo lo que te obliga a estudiar mucho, cuáles son sus antecedentes, cómo se tratan, qué hay detrás de cada posición de los otros países, de las contrapartes en las negociaciones, hay alianzas de países en desarrollo, otras alianzas con posiciones afines, como las de nuestros pueblos de Sur, pero esas se contraponen con otros países del Norte, de Occidente que defienden el capital, armas para lanzar guerras de agresión, siempre relacionadas con temas económicos, de dominación. En las de comercio: cómo se tratan de imponer los intereses del mundo neoliberal en el ámbito comercial y se intentan dejar fuera los temas de desarrollo y Cuba se enfrenta a esas posiciones.

Puede ser que por eso sea Ginebra sea una sede compleja en el ámbito multilateral. Diría que en esencia para un diplomático cubano, es que nos enfrentamos diariamente a defender las posiciones del país en una amplia gama de temas que tienen que ver con todas esas agencias especializadas pueden ir desde la propiedad intelectual, de telecomunicaciones, al Trabajo – cuando estamos hablando de Trabajo hablamos del derecho al trabajo decente- de los temas de migración, los de DDHH; los del Comercio, desde una perspectiva del desarrollo, de la defensa de los intereses de los países del Sur, de luchar por una mayor justicia social en todos estos temas de carácter socio-humanitario, desde una perspectiva principista.

Es completo para un diplomático cubano porque estamos representando los intereses de un pueblo, nosotros no representamos los intereses de un gobierno un día, y mañana representamos los de otros y cambiamos de casaca, representamos los intereses de una Revolución, de un pueblo que se ha sacrificado por muchos años. Muchas veces nos preguntan si somos “diplomáticos de carrera” eso significa para otros, que estudiaste la carrera diplomática y has trabajado siempre en la Cancillería, para este o para otro gobierno. Yo siempre digo que estudié Relaciones Internacionales en un instituto muy prestigioso, el Instituto de Relaciones Internacionales, que además lleva el nombre del Canciller de la Dignidad, Raúl Roa García, pero soy principalmente diplomática de la Revolución cubana, y que defiendo a cualquier precio e impuesta de cualquier sacrificio, o cualquier riesgo, los intereses de ese pueblo y de esa Revolución.

–Entiendo por lo que me cuentas que la diplomacia cubana tiene características muy peculiares que la distinguen del resto, se puede decir entonces que Cuba tiene una Escuela de Relaciones Internacionales o de Diplomacia, no me refiero a la institución me refiero a un estilo, a una distinción, casi una cultura, de conducir las relaciones internacionales, ¿Es así?

–Yo creo que sí, y muy prestigiosa, hay un reconocimiento internacional a la Diplomacia Cubana, reconocida como la Diplomacia de la Revolución o como la Diplomacia de Fidel. Hay un reconocimiento del valor y de la impronta de nuestro Comandante en Jefe a la formación delos diplomáticos cubanos y en el diseño de la política exterior de la Revolución. Siempre ha habido un alto reconocimiento a nuestra diplomacia porque está basada en valores, principios, los que además son invariables y no son negociables, ni renunciamos a ellos nunca, porque son los principios de la política exterior cubana, los que están en la Constitución de la República de Cuba: El respeto al derecho internacional, la defensa de la soberanía, de la integridad territorial, de la independencia, el derecho a la libre determinación que implica la no intromisión en los asuntos internos de otras naciones, no negociar bajo presión, bajo chantaje, de ningún otro gobierno, de otra potencia.

La escuela cubana de Relaciones Internacionales está sustentada en valores como la solidaridad, el internacionalismo, los cuales se demuestran en la práctica. Cuando estas sentado en Naciones Unidas, haciendo un discurso sobre DDHH y hablamos de solidaridad; los cubanos tenemos ejemplos concretos que poner, nuestros médicos, que son los mejores embajadores, nuestros colaboradores en otras esferas. Cuando hablamos de internacionalismo, del desarrollo de África, de afrodescendientes. Cuba puede hablar con modestia y sencillez pero también con orgullo de la contribución a la independencia de varias naciones africanas, de la que no nos llevamos riquezas materiales, sino solo nos llevamos a nuestros muertos y dejamos nuestra sangre. Cuando un diplomático cubano habla de esos temas es ampliamente reconocido.

Es además reconocida la Diplomacia Cubana porque siempre hablamos con la verdad, la verdad por difícil que sea. La decimos en todo momento, y eso se ve en algo como negociar un párrafo en una resolución de ONU o cuando asistes a una Cumbre o una reunión ministerial; lo ves en el jefe de la delegación que puede ser cualquiera de los dirigentes principales de la revolución o el embajador, es un discurso coherente de política exterior. Si buscas los antecedentes en discursos en foros internacionales -con las lógicas características de los contextos y de la evolución histórica están vigentes- sea el discurso de Fidel cuando en 1979 fue a la Asamblea General de las Naciones Unidas a presentar los resultado de la VI Cumbre de los No Alineados, están vigentes en la actualidad; lo mismo cuando fue el Che a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en 1964 y los temas que habló, del desarrollo de los países del Sur son asuntos actuales.

Cuba siempre ha tenido un discurso con la verdad, decir las cosas como son y un discurso coherente. La impresión que tienen el resto del mundo, el resto de los diplomáticos es esa: sí Cuba lo está diciendo es así, nos dicen que en ese sentido somos predecibles, porque se sabe siempre de qué lado nos vamos a poner, como vamos a votar y que no vamos a cambiar nuestro voto porque alguien nos ofrezca millones o un proyecto de cooperación.

Muchas veces nosotros sufrimos en la batalla por los DDHH en los tiempos que se imponían injustamente el ejercicio anticubano en la Comisión de DDHH, lamentablemente países pequeños que no podían resistir la presión de los EEUU y cambiaban su voto a última hora por una amenaza de que no le iban a dar dinero que le van a quitar un proyecto, o te van a dar tantos millones para un proyecto que necesitas en tu país. Cuba nunca ha actuado así, si decimos que vamos a votar de un modo así lo hacemos.

–El tema de los DDHH es un tema complejo…

–No tanto de alta complejidad como de alta politización. Lamentablemente se ha manipulado, no solo contra Cuba, sino contra cualquier país que manifieste una tendencia progresista, de defensa de los intereses de su pueblo, realmente interesada en la justicia social, entonces esos son los países que atacan, como hacen con Venezuela, como hacen con los países del ALBA y otras naciones.

Ellos ven los DDHH desde un enfoque individualista en el que privilegian por encima de cualquier cosa, de manera manipulada, los derechos civiles y políticos obviando los derechos económicos, sociales y culturales. Se podrá ejercer mucho mejor el derecho a la libertad de opinión y de expresión si sabes leer y escribir, si tienes acceso a al educación, alguien que esté mejor preparado para ejercer ese derecho lo podrá disfrutar plenamente. Es un tanto hipócrita abogar por el derecho a la libertad de opinión y expresión, cuando se dicen que no son responsables con garantizar una educación gratuita.

En Cuba ejercemos los derechos civiles y políticos pero lo vemos indivisibles con los derechos económicos, sociales y culturales o los llamados derechos de tercera generación como el derecho a la paz.

–¿Por qué de tercera generación?

–Porque son derechos que no forman parte de la Declaración Universal de Derechos Humanos que data del año 1948, el Derecho a la Paz, a la Salud, a la Educación y que han surgido en la nueva elaboración y el desarrollo del derecho de los DDHH, han surgido mucho de ellos promovidos por Cuba. Cuba es un país muy activo en el ámbito de los DDHH, por ejemplo el derecho a la Alimentación una resolución de origen cubano, está copatrocinada por muchos pero fue Cuba quien la presentó por primera vez hace más de 20 años.

El enfoque de Occidente es que reconocen esos derechos, pero dicen que no son medibles, que el Estado no tiene una total responsabilidad con esos derechos. Cuba ha demostrado que si tiene responsabilidad y que si es posible medirlos y lograrlos. Está el Derecho a la Solidaridad internacional. Ellos votan en contra, de manera hipócrita el Norte, no es absoluto pero casi todos, Cuba presenta una resolución que se llama así: La Promoción de la Solidaridad Internacional para el Pleno Disfrute de los DDHH. ¡Qué objetivo más noble!, si aportas a la Asistencia Oficial para el Desarrollo, si compartes lo que tienes y no lo que les sobra, incluso ellos pueden dar lo que les sobra, como contribuirían al desarrollo, ellos se niegan dicen que la solidaridad internacional no puede ser un compromiso. Para Cuba si lo es, para Cuba es un principio la solidaridad.

–¿Se hizo más fácil o más complejo el trabajo de la diplomacia cubana después del 17 de diciembre del 2014?

–Adquirió nuevos matices, basados en que, tal vez uno está acostumbrado a la hostilidad abierta y constante, y ahora tenemos que acostumbrarnos seguir defendiendo nuestros principios en nuevas condiciones, que son a las que aspiramos: es decir a relaciones civilizadas en igualdad de condiciones y absoluto respeto a nuestra soberanía. Ese es el nuevo matiz, esas son las nuevas condiciones y estamos preparadas para ellas. Ese día, cuando se anuncian el inicio del restablecimiento de las relaciones, las personas allá en Ginebra nos iban a saludar y recordaban que ese era un reconocimiento a la resistencia del pueblo cubano, que habíamos mantenido nuestras convicciones por casi 60 años.

Recibieron con alegría esa noticia, algunos confundieron restablecimiento de las relaciones con fin de bloqueo y fue necesario explicar mucho cual era la realidad de los sucesos, hay que explicar mucho, incluso con la visita de Obama o las medidas tomadas, muchos no entienden y es preciso explicar que el bloqueo no ha concluido y el tema de la Basa Naval de Guantánamo tampoco.

Dar a conocer y denunciar el tema de la subversión y que EEUU, es en la administración de Obama donde más dinero han puesto a para la subversión y es en esta administración donde se han puesto más multas y por mayores montos por el hecho de comerciar con Cuba, es la extraterritorialidad del bloqueo.
El tema de la agresión radial, que es algo que vemos en Ginebra donde está la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el de la agresión radioelectrónica, las transmisiones ilegales, es un tema que se denuncia de manera permanente.

Es algo que hay que dar a conocer que no habrá relaciones normales hasta tanto estos asuntos no queden resueltos. Por lo demás Cuba está dispuesta a hablar de manera civilizada sobre la base de la igualdad de condiciones y sobre el respeto a la soberanía a nuestra independencia y a la libre autodeterminación en esas condiciones, estamos dispuestos a hablar sobre cualquier tema.

–Se puede afirmar que la Escuela Cubana de Relaciones Internacionales o de Diplomacia, se caracteriza porque respalda la posición del pueblo, tiene la impronta de Fidel, siempre dice la verdad, está sustentada en valores y principios es coherente y sus diplomáticos no pueden ser comprados.

–Así es, son principios que están en la Constitución, nuestros diplomáticos negociamos en igualdad, y en reciprocidad, en respeto a la soberanía a nuestra independencia a la no intromisión en los asuntos internos, y a partir de ahí hablamos de cualquier tema. Es nuestra diplomacia reconocida por su alta preparación técnica, su alto profesionalismo, de altos valores, y de diplomáticos comprometidos con su país y su pueblo y con los intereses más nobles del mundo, en particular con los países en desarrollo, con valores como la defensa de la paz, la lucha contra el desarme nuclear, la defensa o promoción del desarrollo a nivel internacional, en la solidaridad, en diversas aristas, en proyectos concretos y si otro país tienen un proyecto en beneficio de su pueblo o de su región Cuba lo defiende.

También le agregaría a la escuela cubana de Relaciones Internacionales, la austeridad, la modestia, y como hacemos mucho con muy poco, incluso los recursos humanos, nuestras misiones la integran siempre el personal necesario, las multilaterales a veces tenemos un poco más de recursos, pero en sentido general son austeras.

–Un diplomático cubano ha sido un ejercicio de riesgo, porque ahora se ven como los embajadores de otras naciones son atacados, incluso muertos, o agredidos, pero Cuba ha sufrido agresiones así en otros tiempos, bombas en sus embajadas, diplomáticos asesinados o desaparecidos.

–Corremos los riesgos que corre nuestro pueblo, un pueblo amenazado, un pueblo atacado y esa hostilidad hacia nuestro pueblo también ha alcanzado a nuestros diplomáticos en diversos momentos. Está el asesinato de nuestro diplomático Felix Rodríguez en Naciones Unidas, está el atentado a nuestra Embajada en Portugal, donde también fallecieron valiosos compañeros, desaparecidos en los años de la dictadura en Argentina. Pero los diplomáticos cubanos minimizamos ese riesgo, porque lo que estamos representando es tan grande que ese riesgo no lo percibimos, pero obviamente hemos sido y podemos ser agredidos.

–Yo le agregaré valentía a las características de nuestros diplomáticos…

–Bueno si, y coraje porque a veces defendimos posiciones que son justas y complejas y algunos pueden decir que las posiciones de Cuba están aisladas, pero nuestras posiciones nunca están aisladas. Ahí está el caso de la Resolución contra el Bloqueo, la primera vez que se llevó a votación en 1993 Cuba obtuvo 59 votos, mira en que año estamos hablando, desaparición del Campo Socialista, un escenario internacional complejo, EEUU apostó por la desaparición de la Revolución cubana el recrudecimiento del bloqueo y esa fue la votación, solo no estábamos. Con el tiempo la resolución fue sumando países hasta la votación del 2016 con 191 países a favor y dos abstenciones. Valentía para poder defender nuestros principios a veces en escenarios muy complejos.

–Mujer, mulata, joven, representante de un país de pequeño. ¿Es muy difícil el trabajo diplomático para una persona con esas características, en un mundo de élites, una profesión con tradición masculina, machistas? ¿Te has sentido alguna vez presionada, en términos personales quiero decir, cuando estás sentada allí detrás del cartel que dice Cuba, en un escenario hostil?

–La verdad es que lo que representamos es tan grande, nos sentimos tan orgullosos, y hemos llegado aquí precisamente por los logros de nuestra Revolución, hay tanto peso detrás de ese nombre Cuba que no sentimos esa presión, lo cual no quiere decir que no exista. Cuando trabajé la primera vez en Ginebra, era muy jovencita, era Segunda Secretaria de nuestra misión y llevaba los temas de desarmes. Allí radica la Conferencia de Desarme que es el órgano de la ONU que negocia los tratados multilaterales en materia de desarme. Ahí se ha negociado la convención sobre armas biológicas, sobre armas químicas, El Tratado de Prevención Completa de Ensayos Nucleares.

Cuando yo entré por primera vez allí con un vestido bonito, florido, de mucho color, porque soy caribeña. Todos eran hombres vestidos de gris y negro y todos se tornaron a mirar quien era esa muchacha joven con tanto color incluido el de la piel, y creo que hasta con temor porque no sabían cómo actuaría aquella muchacha que había llegado allí. Pero yo iba muy segura debido a la preparación que había recibido en nuestro Instituto de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, la preparación que había recibido de la Escuela de la Diplomacia Cubana que es el día a día y toda las historia, los discursos que me había leído de Fidel en temas de desarme general y completo y usar esos recursos para cuestiones de desarrollo.

Me senté en aquel salón con toda confianza porque tenía detrás un pueblo, no cualquiera, el pueblo cubano, y con toda la preparación recibida, eso es lo que siente todo diplomático cubano. Para una mujer joven negra, de procedencia humilde, que haya podido estudiar Relaciones Internacionales, ¿en qué país hay esas oportunidades? Yo soy obra de la revolución, nací en la Revolución. Cuando empiezo a hablar, hay una foto por ahí que después podemos buscarla, en la que estoy yo mujer, joven, negra con mi vestido de colores rodeada de hombres con trajes negros y grises.

–Ni en los pasillos sentías la presión, entre telones…

–En el ámbito de Naciones Unidas a los diplomáticos cubanos no hay quien nos pare, y más a las mujeres, tenemos hasta una organización que se llama el Grupo de Mujeres Embajadoras, algo muy informal, se hizo para resaltar el papel de la mujer en la diplomacia.

–¿Es un club?

–Más o menos, aunque no le decimos Club porque eso parece algo social, en una ocasión le pusieron Lipstick Club, algo así como “creyón de labios”, porque es lo que no falta en la cartera de una mujer, pero desechamos el nombre porque parecía que nos reuníamos a pintarnos. No es lo que hacemos, el nombre no importa lo que importa es lo hacemos allí, unas cuarenta mujeres, en más de 170 naciones representadas en Ginebra, no todas las naciones tienen representación allí, en la sede de Nueva York están las 192 naciones que integran la ONU, pero en Ginebra no están todas. De más de 170 embajadores acreditados solo 40 son mujeres, entre 35 y 40 oscila, no pasa de ahí.

–Recientemente agredieron a la Canciller de Venezuela en la sede de UNASUR en Argentina, es un síntoma de brutalidad, ese mundo hostil, sobre la mujer en que a veces ni la inmunidad diplomática puede protegerla.

–Eso tiene que ver con una situación política concreta y aunque en ese escenario de la diplomacia hay límites, está claro que pueden ser violados. A veces recibimos comentarios, han pasado con embajadores de otras naciones, que han sido despectivo con la mujer y hemos reaccionado con energía y contundencia. Porque eso aprendimos en Cuba, la defensa de nuestros valores como mujer, y el enfrentamiento a todo tipo de discriminación, el racial, yo soy negra y mujer, tengo muchas razones para enfrentar todo tipo de intento de discriminación, por los valores que me ha inculcado nuestro pueblo.

El tema de la racialidad y el de la discriminación racial es uno de los temas que más han sido manipulados políticamente contra Cuba, es de los nuevos temas, porque hay otros ya manidos, el de las supuestas detenciones arbitrarias por ejemplo. Este tema de la racialidad, de los afro descendientes; que es además un tema muy técnico, porque en Cuba hay mucha mezcla, y como concepto lo podemos tratar de una manera diferente, es uno de los temas más manipulados. El otro es el de la discriminación por motivaciones de orientación sexual, es otro tema bastante manipulado.

Pero el de la racialidad es el de los más utilizados contra Cuba. Lo utilizan muy politizada y determinadas figuras. A esas figuras de la contrarrevolución los mandan constantemente y uno se pregunta ¿cómo pueden pasarse una semana en Suiza, en un Hotel?, ¿quién financia eso? Se pasan 15 días en Ginebra, son financiados por “ONG” las entrecomillo porque sabemos que no son independientes y sabemos quién pone realmente el dinero y a que intereses responden.

Es uno de los temas que más utilizan. Pero con sus argumentos Cuba desbarata esas manipulaciones, sin dejar de reconocer que tenemos retos y desafíos como lo tienen cualquiera. A veces los problemas de la discriminación racial son temas muy subjetivos en la mente de las personas. No existe discriminación institucional en Cuba, pero puede estar en las mentes de algunos. Puede estar también en el tema de la igualdad de oportunidades que hay para todos, pero para llegar a disfrutar de esas oportunidades, hay que crear más desarrollo social, no es lo mismo alguien que nació y se crió en un hogar donde le dieron todas las condiciones para estudiar, que alguien que viva en un barrio con otras condiciones, y que no llegó a la universidad, no porque la universidad no estuviera allí para él, sino que decidió trabajar más temprano para ayudar a la familia, o sus padres no le inculcaron el estudio, todo eso puede darse.

Pero Cuba tiene argumentos y datos para demostrar que no hay discriminación institucional en Cuba, y que hay igualdad de oportunidades para todo el mundo para que se desarrolle en todas sus potencialidades, solo hay que quererlo, y hay argumentos para demostrar cómo estamos todos representados en las diversas instituciones, negros blancos, la mujer. Sabemos lo que estamos defendiendo y tenemos los argumentos para defenderlo, no nos preocupa cuando nos acusan en temas como estos, porque tenemos argumentos parea desmontar todas esas alegaciones.

–También son buenos nuestros embajadores en la polémica, en abatir las manipulaciones, ahora mismo me viene a la mente la manera en que el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, impidió que la embajadora de EEUU ante la ONU manipulara el tema de las Brigadas Médicas de Cuba en los países afectados por la epidemia de Ébola durante la más reciente presentación de la resolución contra el bloqueo. Ese heroico episodio de la batalla contra el Ébola también tuvo como escenario la representación de Cuba en Ginebra.

–Ellos utilizaron un tema noble en el que, ciertamente, hubo cooperación y en el que se demuestra que hay posibilidades de cooperar aunque hay diferencia en muchos temas y las vamos a seguir teniendo, pero incluso, en ese que es un tema noble, hubo manifestaciones del bloqueo de los Estados Unidos. El verdadero heroísmo fue el de nuestros trabajadores de la salud, nuestros médicos y enfermeros que estaban allí en medio de la epidemia, nosotros solo fuimos coordinadores. Fue muy bonito, la participación ocurrió en dos momentos: primero porque la Organización Mundial de la Salud (OMS) está en Ginebra y segundo por la atención al médico cubano que se enfermó de Ébola que se cuidó allá en Suiza.

La colaboración fue de conjunto con la OMS, la respuesta de Cuba fue inmediata al llamado de la directora General Margaret Chan y del Secretario General de la ONU. La doctora Chan ha reconocido ampliamente el prestigio de Cuba en el área de la salud y la contribución de Fidel y Raúl a que Cuba haya llegado a los niveles que tiene en el tema de la salud, es otro de los ejemplos de por qué nos respetan y nos reconocen. Cuba responde positivamente y de manera expedita a la solicitud de las Naciones Unidas, la Brigada Henry Reeve, fue la brigada más grande, en recursos humanos, con más de 260 colaboradores. A la misión nuestra le tocó las coordinaciones, un modesto granito de arena los que se estaban arriesgando de verdad eran nuestros médicos y nuestros enfermeros.

En Ginebra atendíamos la coordinación con la OMS para las cuestiones de logística, el despliegue inicial de la Brigada, el entrenamiento de nuestros médicos en el terreno. En el tema del pago para sostener el trabajo de la Brigada eso lo asumió la OMS, y cando fueron a ubicar el pago en un banco que era sucursal de un banco de los EEUU bueno pues ahí se dio el efecto del bloqueo tal y como lo explicó nuestro canciller en la ONU.

Luego fue un privilegio, que los hospitales universitarios de Ginebra accedieran a tratar el médico cubano enfermo de Ébola, el doctor Felix Báez. Tuvimos la feliz coincidencia que el médico que atendió a nuestro compatriota es un médico que conoce a Cuba y lo ama, el doctor Jerome Pugin, es el jefe de la unidad de cuidados intensivos de los Hospitales Universitarios de Ginebra. Para Suiza viajó el Doctor Jorge Pérez director del Instituto de Medicina Tropical de Cuba a contribuir al tratamiento del doctor Báez.

Mira esa es otra característica de Cuba, los cubanos jamás dejamos solos a uno de nuestros compatriotas, de ello sobran ejemplos, pero este es otro, no abandonamos a un compatriota en la lucha como no abandonamos una causa justa. Cuba hizo todo lo que fue necesario hacer para salvar la vida del compañero. Así actuamos, es también reconocido esos valores, que son los valores del pueblo cubano en el diplomático de la Revolución, y no lo hacemos porque es una norma, es que lo tenemos incorporado, porque somos parte del pueblo y lo llevamos en nuestra conducta.

Para la misión de Cuba en Ginebra en esos días, no había preocupación mayor que la batalla de nuestro médico por la vida, eran día de mucho trabajo, de cierre de negociaciones importantes en diversos temas, pero la prioridad era nuestro médico. El doctor Pérez y la misión íbamos dos veces al día a ver a Felix Báez, él estaba en un cuarto aislado, pero allí detrás de los cristales recibíamos los partes médicos, desde el 21 de noviembre hasta el 5 de diciembre que se fue. Hoy tenemos una gran amistad con el doctor Jerome quien nos ha visitado varias veces en Cuba.

–Eso de no abandonar un compañero caído es una enseñanza de Fidel. El comandante en jefe ha estado presente en más de una ocasión en lo que nos ha contado, él fue formador de esa Escuela de Relaciones Internacionales de Cuba.

Si es cierto, Fidel es el primer diplomático cubano, y en él nos inspiramos constantemente en nuestro trabajo, cuando vamos a hacer un discurso, cuando nos preparamos, buscamos sus textos porque habló de todos los temas. Tuvimos el privilegio de conocerlo personalmente porque como es nuestro primer diplomático, sus relaciones con el MINREX fueron muy especiales. De cada encuentro con él salimos mucho más fortalecidos. Lo acompañamos en la Cumbre de los Países no Alineados en Kuala Lumpur en Malasia. Allí compartimos la sencillez del Comandante en Jefe, se sentó en el lugar de Cuba de manera muy disciplinada, anotaba lo que decían otros oradores, nos comentaba a todos sus impresiones de esos otros discursos, los que decían realmente cosas importantes para el desarrollo del tercer mundo, fue una gran experiencia.

Pero una experiencia muy bonita que tenemos con Fidel fue en el 2003 acabábamos de regresar de Ginebra estábamos en una batalla contra el ejercicio anticubano con la antigua Comisión de DDHH, recuerda ahora esa vieja comisión fue sustituida por el Consejo de DDHH. Estábamos en un puesto de mando en la cancillería, en el teatro del MINREX, era de madrugada- por la diferencia de horas- cuando a las diez de la mañana allá en Ginebra comenzaba la sesión y las debido a las presiones de los EEUU a otras naciones, se caían votos.

Estábamos allí en el equipo cuando llegó el Comandante. Desde allí el Comandante dirigió esa batalla de Cuba en la comisión de DDHH en el 2003, con un teléfono, con los compañeros que estaban allá, por cierto era Rodolfo Reyes que era Subdirector de Asuntos Multilaterales de la Cancillería, estaba como parte de la delegación. El Comandante con un teléfono fue dirigiendo la batalla, decía. “Habla con tal país”; “ve a ver a tal persona”, “¿Qué es lo que está pasando ahora? ¿Qué está haciendo tal país? No se preocupen”. Fue dirigiendo la batalla desde aquí, imagínate un gran estratega en acción, él que dirigió desde la Habana una batalla como Cuito Canavales con un mapa, era emocionante verlo en acción.
El comandante se mantuvo toda la madrugada trabajando con nosotros y de allí dictó a una secretaria un editorial que luego se publicaría en Granma, él nos lo leyó y nos consultó, fue una denuncia contundente de aquella maniobra y politización del tema de los DDHH la hipocresía de Occidente. Él incluso después del 2006 participó en reuniones de embajadores acá en la Habana.

–Sé que te gusta bailar y que cuando hay música cubana en el bazar de las Naciones Unidas bailas y si alguien dice mira esa es la Embajadora de Cuba, respondes. Bueno soy cubana, es la manera de ser de los cubanos. ¿Eres diplomática por vocación?

–Sí, me gusta mucho mi trabajo y en especial el trabajo enfocado a los organismos internacionales lo que le llamamos multilateral, es muy bonito, si volviera a nacer, volvería a entrar a esa academia prestigiosa que es el Instituto de Relaciones Internacionales que lleva el nombre de nuestro Canciller de la Dignidad. El trabajo con los órganos multilaterales te da la oportunidad de defender a Cuba en un espectro muy amplio, y de interactuar con muchas tendencias que son tan diversas, como los países que están representados en las Naciones Unidas.

Te da una visión, un conocimiento de la realidad del mundo más amplia y más certera y más profunda, te permite, además, apreciar más lo que tenemos acá en Cuba. Porque cuando vez como países ricos en recursos naturales, siguen teniendo niveles elevados de pobreza porque sus diferentes gobiernos no se han ocupado de sus pueblos. O cuando ves cómo países ricos que viven bien actúan a nivel internacional con tanto egoísmo, o como para acceder, por ejemplo, a la Asistencia Oficial al Desarrollo escatiman tanto y cada vez quieren dar menos, con todo lo que tienen; o utilizan recursos para armas sofisticadas o las armas nucleares, y todo eso se pudiera utilizar para el desarrollo y para vivir en un mundo de paz; eso te reafirma convicciones y te reafirma valores, y demuestra que lo que estamos haciendo es importante y que nuestro país tienen que seguir siendo ese ejemplo de dignidad, resistencia, de coraje, de lucha por los principios más nobles que existen en la humanidad que son los principios reconocidos por el derecho internacional.

Trabajar día a día en el ámbito multilateral y defender los intereses de Cuba y de la Revolución cubana es reconfortante y te ayuda a ratificar las convicciones que forman a un diplomático cubano y su formación.

Me despido agradeciéndole el tiempo que ha compartido conmigo en medio de los quehaceres del hogar, el lavado interrumpido por la lluvia, el (des)orden de cajas y bultos propio de las mudanzas en el modesto apartamento. Pero Ana es así de modesta. Se que irá a cumplir nuevas y más complejas misiones de las que me prometa me hablará otro día.
Salgo a la calle bajo la lluvia, se termina diciembre, la Revolución cumplirá 59 años, me siento optimista y gratificado, se que en los complejos escenarios del mundo, en las laberínticas interioridades de la política internacional, estarán diplomáticos cubanos de la altura de esta formidable muchacha. Con ellos, con nuestros compañeros herederos de de Raúl Roa y formados por Fidel, Cuba y nuestros pueblos del Sur ganarán todas las batallas y teñirán los grises del poder con la luz del sol y la esperanza de un mundo mejor.

Fidel y los abandonados

La noche era bien noche, el mar todo mar, el yate se movía demasiado, era imposible ver la línea de flotación debido al sobrepeso. Los navegantes, agotados como naufragos, escrutaban la oscuridad con ojos enrojecidos por las muchas horas sin dormir. El grito llegó de estribor. !Hombre al agua! !Roque, se cayó Roque! La única maquina de abordo tosiendo por el esfuerzo, disminuyó las rotaciones y el pesado yate comenzó a girar en la oscuridad. La orden había sido tan firme y resuelta que nadie dudó un segundo. Hay que virar y encontrar a Roque, no seguimos hasta que aparezca.
81 hombres y toda la causa en riesgo por un solo tripulante sumergido en la incertidumbre del mar picado en la noche.
Desición terrible, el Granma sobrecargado, amenazado por el amanecer en ciernes y los vigías enemigos, con sus tripulantes consumidos por la agitada navegación, un solo motor asmático, casi sin combustible. Pero no había una pizca de dudas en el Comandante. Había que rescatar a Roque.
No habrá,  en la historia de Fidel, ni una sola vez, dudas sobre que hacer ante situaciones semejantes, sea un compañero caído o todo un país agredido, sea un niño secuestrado, o un pueblo amenazado por una terrible enfermedad. Fidel y su Revolución o abandonan.
En un hombre así se puede confiar, confiarón en él sus compañeros de travesía, sus hermanos en la guerrilla, los soldados enemigos heridos, su pueblo en la construción de una sociedad nueva. Fidel no solo inspiraba confianza, demostró muchas veces su valor y su humanísmo.
Esa misma confianza hacía que todos le siguieran, a los países hermanos atacados: Argelia, Angola, Etiopía, Nicaragua. Esa certeza acompañó la desición de Juan Miguel, un padre al que le habían secuestrado al hijo los mafiosos de Miami, y la de los cubanos que resueltos se sumaron a la lucha para rescatarlo. O a los Cinco cubanos presos en EEUU, ese compromiso de Fidel ¡Volverán! fue la misma voz. No nos vamos hasta que aparezca. Más de una vez Gerardo Hernádez y sus compañeros cuentan cuanta certeza tenían de que Fidel no los abandonaría.

Todo un pueblo de fidelistas hizo suyo ese principio humano que ayudó a millones de personas en el mundo ante enfermedades terribles o devastadores fenómenos naturales. Al campesino desconocido y dagnificado por un ciclón en el remoto Guanacabibes, o cientos de miles de invidentes curables, analfabetos sin maestros, niños y adultos quemados por la radiacción en Chernobil.

Como aquella noche en la mar picada y la oscuridad insondable, el Comandante de la expedición no abandonó a su hermano; en las muchas noches y las muchas tormentas de la historia, los pueblos, los humildes, los desheredados por los egoísmos siempre pudieron contar con Fidel.

Juramento por la vida

A veces se siente el movimiento del planeta, no el suave giro sobre su programada ruta celestial en torno al sol, sino el estremecimiento convulso de un destino azaroso. A veces se percibe que la más compleja combinación biológica: el cerebro humano, contiene en igual escala, la capacidad de crear y la de destruir. A veces pareciera que el lado abrasivo de la humanidad, consigue derrotar el potencial fundador, y el planeta tiembla presintiendo el fin.
Hay quien lo explica como una lucha entre diablos y dioses o entre energías contrapuestas. Los creadores del circo manipulador lo explican con productos culturales de dominación, atiborrados de personajes imposibles: Batman, Superman o el Capitán América, quienes se enfrentan a terribles sujetos tercermundistas que quieren acabar con la humanidad. Aunque no provienen del Sur, los terribles sujetos existen, las energías enfrentadas también, y los demonios de colas puntiagudas andan por todos lados. Son el capitalismo, el Mercado, el egoísmo, la ética del despojo.
Sobran ejemplos. En América Latina el narco poder, asesina a diario, de la manera más brutal, a cientos de personas; las pandillas y las maras son como plagas en las ciudades; también lo son los políticos que se inventan una democracia a su servicio particular. Las desigualdades entre ricos y pobres son cada vez mayores; mientras que los movimientos sociales, indigenistas, o campesinos, son perseguidos y sus líderes asesinados por sicarios al servicio de los terratenientes. En las naciones donde triunfan los proyectos de izquierda y se establecen políticas en favor de los pueblos, el capital arma una guerra sucia, brutal, sistemática, mediática, de arbitraria legalidad y muchas veces termina por ahogar las experiencias revolucionarias y traer nuevamente el Mercado al poder. Los que resisten son cercados, perseguidos, satanizados.
Europa se estremece cada día por el ascenso de los movimientos de extrema derecha, hijos del fascismo que ya una vez asoló esas tierras, la socialdemocracia roída por su esencia inútil, egoísta e hipócrita es incapaz de detener la resurrección del odio. Las oleadas de emigrantes, son la respuesta de los pueblos africanos a siglos de expoliación. Los que llegan a las costas de Europa, cruzando el mediterráneo en riesgosas travesías, con tantos naufragios que un día ese mar será considerado el mar de los muertos, van a rescatar lo que los colonialistas blancos les han robado: los tesoros que muestras en sus palacios, las piedras preciosas de sus coronas reales, los minerales raros con los que fabrican artefactos electrónicos y sus bienes de consumo.
En Estados Unidos triunfa el candidato más bestial. No es esta vez el tradicional representante de turno, es un poderoso gritón alzado en su pirámide de riquezas. La campaña política estuvo llena de bajezas y los ciudadanos de esa nación debieron escoger, entre una mentirosa que apoyaba el terrorismo y tenía un discurso tradicionalmente engañoso, y un sujeto malcarado, xenófobo, misógino, con los bolsillos llenos del dinero obtenido por la más descarnada plusvalía, y ¡oh asombro! son los agotados por la explotación quienes le apoyaron. Extraña democracia donde el esclavo hastiado alza al amo, el que triunfa es quien menos votos obtiene, y la mayoría prefiere quedarse en casa antes de ir al colegio electoral a decidirse entre dos opciones, tan nauseabunda una como la otra.
Son solo tres ejemplos pero no son los únicos. Si alguien cree que exagero lo invito a investigar, es justo no confiar en una sola opinión; hay que leer, estudiar, observar, analizar. Esa maravilla que tenemos dentro de la cabeza es justamente para ello. No tengo dudas de que, a una vuelta del tiempo, me dará la razón, sobre todo si el lado egoísta, esa “poderosa fuerza dominante” es contenida por los “valores en los que se cree” es decir por la ética humanista de los revolucionarios, a lo que se suma la inteligencia y la sed de conocimiento.
Como alertó Martí “es la hora de los hornos y no se ha de ver más que luz”. Hay que salvar a la humanidad y a la naturaleza sin la cual no podremos vivir, ambos comparten iguales amenazas: el capitalismo, el Mercado. En Cuba, la transición al socialismo transcurre en la lucha por el poder político entre una mayoría independentista contra una minoría que levanta las roídas banderas del reformismo, centrismo, anexionismo, variantes todas que tienen como denominador común el retorno al capitalismo y la pérdida de la soberanía. En este momento histórico, y ante el doloroso deceso del fundador de la revolución cubana, iremos en breve a firmar una suerte de juramento de lealtad a la patria, expresado por Fidel en ese texto esencial, sintético y total, conocido como el “Concepto de Revolución”. La ética que martiana, que el Comandante hizo suya y de toda su obra, cruza transversalmente el Concepto de Revolución y lo soporta como el eje sostiene a la columna.
Fidel muestra una vía para la defender la Nación emancipada: sobrevivir con nuestros propios medios, con nuestros propios esfuerzos. En el momento de la aceptación debemos comprender lo imprescindible de enfrentar esas “poderosas fuerzas” de las que habla el Comandante, dentro de nuestro país, porque el egoísmo, la corrupción, la vagancia, la conducta miserable de los que quieren llevar a Cuba al capitalismo, y construirse como nuevos burgueses, los que buscan medrar a costa de los demás, los pillos, burócratas y burladores que florecen por nuestras carencias y sobreviven por nuestra desidia, son más peligrosos que las amenazas grotescas de los extremistas gringos y solo serán conjuradas por la combatividad y la militancia activa de hacerlo todo bien.
Esas “poderosas fuerzas dominantes” incluso sobreviven dentro de nosotros mismos. Un espantajo interior que ha de ser reducido por los valores en los que creemos, como anuncia Fidel. Pero requiere rectitud y firmeza de principios pararse frente al espejo y “no llorarse las mentiras sino cantarse las verdades” para cambiar todo lo que debe ser cambiado en nuestra conducta como ciudadanos y como revolucionarios.
Comprender que “la modestia, el desinterés, el altruismo, solidaridad, el heroísmo, la honradez” componen la estructura básica de la ética revolucionaria, sin la cual no podríamos sostener la sociedad nueva. Ello implica no tomarse el rito del juramento al concepto de Revolución a la ligera, sino entenderlo como una reflexión profunda ante los restos, aún insepultos, del padre de la Revolución cubana. Significa tomar partido militante y activo en una contienda, en las que nos va en juego la vida.
En las palabras finales de Fidel al Congreso del Partido- hoy sabemos que fueron sus palabras de despedida- el Comandante en Jefe afirmó: “Quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A los hermanos de América Latina y el mundo, debemos transmitirle que el pueblo cubano vencerá” En el momento que firmemos el juramento de cumplir el Concepto de Revolución, estaremos ante la única opción posible para la sobrevivencia de Cuba y con ella aportar a la sobrevivencia del planeta estremecido: la opción de vencer.
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